icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Rindiéndome ante el Señor Rojas

Capítulo 2 "Mis cuatro palabras favoritas"

Palabras:1543    |    Actualizado en: 13/07/2021

a...

rizaba. A este punto ya necesitaba la mascarilla para mi asma, pues sentía que el aire no me estaba llegando a los pulmones; nunca era bueno

stras de cariño, me aferré a mi libret

todos aquí

comida que hace Allan- contest

dándole un gol

ef, no te daré de comer

no tengo la menor duda de que lo logrará. Es algo vergonzoso aceptar que mi hermano era mejor en la cocina que yo, pero mientras él continúe

uevamente, solo para ver a Teresa entrar junto a su amigo Pablo; acaricio mi nuca y hago

anima Alex al percatarse que la

pre pensamos que había sido algo sin importancia, pues fue muy poco lo que duraron, además, eran muy jóv

Tessa? -me pregunta Al

no un restaurante, ¿Cierto? -le

de pastel de chocolate -dijo Allan,

brillo en su mirada mientras observa a Teresa riend

es, por pésimo que lo hiciera; al final, siempre acabábamos riéndonos s

graduamos, supongo -contesta, ap

ve a saludarla -

ó Allan, nuevamente ignoran

en la coronilla de mi cabeza, mientras

os inútiles? -dijo Theo, antes de

mientras Theo tomaba el

de está papá? -pregunté abriend

l, bien lo sabes -contestó T

n le enseñe lo que es e

rayos les sirvo? Ten

o caer sentado en el piso. Los otros dos estallan en carcajadas, ganándose la atención de las personas presentes en el sitio. Esa e

dos... Y Robert hace su aparición. Sonreí ante ello, solo

Con el primer problema que ocasionen los echo de mi café. Y no bromeo, Brow

solo estamos jugand

a decir antes de girarse a mí-.

iento. Le doy la espalda a mis herman

e pregunto, colocando la ba

te quita la mirada de encima, qui

hando las escandalosas risas de

do por ninguna razón aparente, lo que

dije antes de girarme e irme

o simplemente mis hermanos lo arruinaban con sus excesivos celos. Cualquier chica podría sentirse afortunada de contar con la protección de cinco chicos -porque lamentablemente para mí, mi pa

e pregunta el rubio en cuanto pon

que al menos tartamudeara? ¡No! ¡Claro que no! El individuo también tení

hago -c

ostrando sus blancos dientes y dos

í mi boca con asombro

eso en tu camisa -aclar

un apuesto chico que nunca has visto conocer

te en algo más

ro de te

nvertido en mis cuatro palabras f

ara y dijera que fue una broma. Pero él simplemente me mira fi

quiera tener mi número cuando mis hermanos están en el mismo establecimiento. O tal

te en algo más?... ¿Algo que

gradecería que me dieras u

l tour te lo doy yo? -d

sexuales, pero a mí me gustan las muj

o. Observo a Allan, quien profundiza una arruga en su frente y cierra sus mano

evantó su mano y regresó la atención a su libro, most

der contenerse, esta

reincorporándose le devuelve el golpe, lanzándolo sobre su propia mesa. El chico rueda sobre la mesa y vuelve a levantarse. Las personas, c

donde estos le gritan instruc

uede separarlos antes de que terminen de destruir todo. Al ab

lado. Hice una mueca de dolor al mirar como el rubio estaba sobre Allan, golpeándolo una y otr

e Robert, quien al parecer no podía controlarlos; escuché romperse otra mesa, y me estr

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Rindiéndome ante el Señor Rojas
Rindiéndome ante el Señor Rojas
“La vida de Tessa Brown, siempre se ha caracterizado por ser un mar de emociones: 1. Tiene cuatro hermanos que la sobre protegen. 2. Ha participado en apuestas ilegales desde muy joven. 3. Tiene la misma fuerza que cualquier chico de su edad. Pero, a pesar de eso, siempre ha sido una chica extremadamente inocente: 1. Nunca ha sido besada. 2. Nunca se ha enamorado. 3. Nunca le han roto el corazón. Cuando Mason Rojas, un misterioso chico con profundos ojos negros se atraviesa en su camino, la burbuja en la que ha permanecido encerrada durante toda su vida comienza a desgastarse, dándole paso a la curiosidad que siente por abrir sus alas y salir a explorar todo el sufrimiento que el mundo le ofrece; quiere conocer las bondades que puede dejarle el primer amor, así como también las heridas que puede dejarle éste mismo. Mason siempre escuchó hablar sobre Mrs Brown, a tal punto, que la curiosidad pudo más que ese profundo amor que una vez sintió por la persona que nunca dejó de hablarle sobre ella. Llegó por curiosidad y se quedó por decisión. Ese par de ojos grisáceos, más esa inocencia de niña pequeña que posee, lo cautivaron desde el primer momento en que la miró, logrando con ello despertar el deseo de conocer más a Mrs Brown.”