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e vista
Valentín sería el día en que d
os relucían arañas de cristal; un jazz suave envolvía el salón y cada mesa estaba perfumada con rosas. Tenía
usurró Liam mientras alargaba la ma
e. Nuestra relación había cambiado desde que Sophia Clarke regresó a Nu
mos a casarnos dentr
o pasar juntos el Día de San
e parecía tener la
me lo hab
todas las cenas que había cancelado recientemente.
Liam abrió mucho los ojos. Seguí la dirección
figura. El cabello rubio le caía en cascada sobre los hombros. Sus enormes ojos azul
nta se dibujó
do blanco de seda pegado al cuerpo como una segunda piel-. Liam, Aria... ¿Qué posibil
ce como el azúcar.
mejilla. Aquella era la ter
evantó de
, qué s
su voz era i
irigió una mirada fugaz antes de volver a centrar toda s
con nosotros mientras
pido. Demasi
mo recibir un golpe seco en el pecho, un dolor
n Valentín acababa de conver
que parecían elegidas para recordarle a Liam el pasado que compartían. Él asentía
ndo a mi prometido coquetear c
cia al límite-, es el Día de San Valentín
No seas tan posesiva. Liam y yo solo somos dos
me reprendió Liam con brusquedad
el reproche. Se suponía que esa era nues
-murmuré, dejando la s
ción era más de lo
stales al romperse inundó el restaurante. La voz fuerte y fre
A! ¿DÓN
con los ojos fuera de sus órbitas. Sin embargo, no fue su aspecto lo qu
Sophia desde
a desaparecid
tendrá nadie! -gritó Ryan con
nto, todo pareció su
de rabia. Alzó la pistola y
siquiera
deaba con los brazos como si fuera lo más preciado del mundo. La estrechó
y
or completo expuesta a
o fue ens
aí al suelo. La sangre caliente empezó a empapar mi vestido, p
protegerla. La cubría por completo mient
se había vue
existir para él. En sus
marero se arrodilló a mi lado, alarma
paro, los guardias de seguridad derribaron a Ryan y desviaron su punterí
o era nada comparado con la agon
amédicos. Al descubrir la mancha carmesí que se
l ver la sangre-. Di
bien -s
bien. Nada volver
yudaba a levantarme-. Sophia estaba más cerca
é su explicación porque la alte
de cada latido: no la había elegido porque estuviera
evarte a un hos
eocupado mientras
me limpiaba y suturaba el brazo, Liam recorría nerv
uvo frente a mí y me apartó el cabell
izá lo ocurrido en el restaurante sí se había debido a la proximidad
su teléfo
cambió. Culpa. Urgencia. Algo que jam
incluso de que pr
rmuró casi a m
fuera normal abandonar a tu prometida mie
do un ataque de ansied
respondí co
enseguida
do las lágrimas que llevaba tanto tiempo conte
vendarme el brazo, ya habían
había re
. Tiene suerte de que no alcanzara nada vital. Le he recetado an
quedaría conmigo, ya que mi prometido tenía
Ar
tratamiento, con los ojos muy
ibí tu mensaje. Dio
r reflejo, aunque la men
ada la habitación vacía y s
e está
z de mirarl
contestar u
ar una llamada? -Su voz se elevó con cada palabra-.
fue respuest
zó los brazos-. Doce años, Aria. Llevas do
, por
demasiado herida para te
la noche en mi casa. Papá se preo
uanto me senté, el nudo que tenía en la garganta terminó por romperse. Las
ano ilesa entre las suyas. Su calidez
on suavidad mientras me secaba una lágr
a, intentando resp
sin más, Lili... Lle
antes de
amá. Me abrazó durante las peores noches de mi vida. Ha sido... t
iam corrió a proteger a Sophia. No a ti. Eso no fue un simple desliz. Fue instin
lo de baldosas. Tenía la garga
pero tampoco podía ne
ntre ellos -murmuré con voz
e con un leve temblo
ta, sobre todo cuando solo ama una de las dos personas.
n en heridas abiertas, todavía en carne viva. Un
Lillian te
aban meses organizando aquella boda. Todos esperaban el
ar bien. En que Liam recordara por qué me había pedido que me casara con él. En que aquel chico que
tunidad -susurré mientra
mblaba. Mis
la mujer a la que elige, se acabó. No habrá
acia sus brazos y abrazarme como ya lo habí
co
lo que pensab
encontrar la manera de
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