Bajo la sombra de las Bestias

Bajo la sombra de las Bestias

DaniM

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Capítulo

Tres hombres dominan el mundo. Los tres la quieren a ella. Alexander es el poder absoluto; Julian, la elegancia peligrosa; Dorian, el misterio insondable. En la cima de la alta sociedad, estos tres magnates están acostumbrados a conseguir todo lo que desean, y ahora han fijado su atención en Elena. Lo que empieza como un juego de seducción, dinero y rivalidad corporativa pronto se convierte en una guerra implacable. Pero Elena está a punto de descubrir que el poder y la fortuna no son lo único que ocultan... y que su fascinación por ella es mucho más salvaje e inhumana de lo que parece.

Bajo la sombra de las Bestias Capítulo 1 La fiesta de los tiburones

Elena llevaba más de veinte minutos ajustándose los tacones en el baño del gran salón de eventos, preguntándose por décima vez si no habría sido mejor quedarse en su departamento comiendo pizza helada. El vestido negro que llevaba le quedaba impecable, pero la verdad era que la alta sociedad no era su terreno. Ella era una mujer de números, de contratos, de horas de trabajo frente a la computadora armando propuestas de negocios para su propia firma de tecnología y seguridad corporativa. No pertenecía a ese circo de copas de champán, trajes de miles de dólares y sonrisas falsas.

Pero la realidad era implacable: o conseguía financiamiento esa misma noche, o su proyecto independiente se iría directo al caño.

Respiró hondo frente al espejo, se acomodó el cabello sobre los hombros y salió al salón. La música de piano sonaba suave de fondo, ahogada por el murmullo de cientos de empresarios, políticos y herederos de la élite que conversaban entre risas ensayadas.

Elena tomó una copa de vino de la bandeja de un mesero y comenzó a escanear el lugar. No había ido a socializar; tenía tres objetivos claros en mente, inversores importantes que, de tener cinco minutos de atención, podrían firmarle el cheque que necesitaba.

Apenas dio unos pasos hacia la zona principal, sintió una punzada en la nuca. Esa incómoda sensación de que alguien la estaba observando fijamente. Elena miró de reojo, disimulando, pensando que tal vez era algún viejo magnate borracho, pero lo que encontró al fondo del salón la hizo frenar en seco.

De pie junto a una de las columnas de mármol, rodeado por un grupo de hombres mayores que no paraban de hablarle y hacerle gestos de respeto, estaba Alexander Thorne.

Cualquiera que leeyera las noticias financieras sabía quién era ese sujeto. Alexander era el dueño absoluto de Thorne Global, el imperio de seguridad privada y logística militar más grande y agresivo del continente. Un tipo que manejaba contratos multimillonarios con gobiernos y corporaciones gigantescas. Pero verlo en persona imponía diez veces más que en las fotos de las revistas.

Era un hombre alto, de hombros anchos que amenazaban con romper las costuras de su traje oscuro hecho a medida. Tenía la mandíbula marcada, una sombra de barba perfectamente cuidada y unos ojos oscuros que en ese momento estaban clavados directo en Elena. No la miraba como los demás hombres en la fiesta; no había discreción ni cortesía en su postura. La observaba de una forma pesada, intimidante, casi como un depredador calculando la distancia hasta su presa.

Elena tragó saliva y trató de disimular el escalofrío que le recorrió la espalda. Quiso desviar la mirada y caminar hacia el otro lado del salón, pero para su desgracia, Alexander se despidió de su grupo con un gesto seco y empezó a caminar directo hacia ella.

Cada paso de Alexander parecía marcar el ritmo del salón. Los demás invitados se abrían a su paso casi por instinto, dejándole el camino libre. Elena se apretó la copa en la mano, obligándose a mantener la postura. Se prometió que no se iba a dejar amedrentar por un tipo con aires de grandeza solo porque tenía bolsillos profundos.

-No te había visto por aquí antes -dijo Alexander al llegar frente a ella. Su voz era grave, áspera y profunda, de esas que retumban en el pecho.

-Suelo ir a lugares donde se trabaja, no donde se pierde el tiempo en fiestas -respondió Elena sin dudarlo, mirándolo directo a los ojos.

Alexander alzó una ceja, claramente sorprendido por la respuesta. La mayoría de la gente en esa sala se ponía nerviosa o buscaba complacerlo con halagos, pero esta mujer lo estaba desafiando de entrada.

-¿Entonces qué haces aquí? Porque dudo que hayas venido solo a tomar vino barato y juzgar a los demás.

-Vine a buscar personas con visión para financiar mi empresa. Aunque viendo el ambiente, creo que me equivoqué de evento.

Alexander dio medio paso hacia adelante. No fue un movimiento brusco, pero la distancia entre los dos se redujo tanto que Elena pudo percibir su aroma: una mezcla intensa de perfume costoso, madera y algo salvaje que no supo identificar, pero que le erizó la piel. Él inclinó un poco la cabeza, recorriéndola con la mirada sin ningún tipo de vergüenza.

-Tienes carácter -murmuró él, con un tono que sonó casi como una advertencia-. Pero en este mundo, el carácter no paga las deudas. Necesitas poder. Y aquí adentro, el poder lo manejo yo.

-No vine a buscar dueño, señor Thorne. Vine a buscar socios -replicó Elena, dando un paso atrás para recuperar su espacio personal.

La reacción de Alexander fue inmediata y extraña. Sus ojos parecieron oscurecerse aún más por una fracción de segundo, y apretó los puños a los costados. Había una posesividad absurda en su forma de estar parado frente a ella, una vibra territorial como si estuviera marcando un límite invisible alrededor de Elena ante los ojos de todo el salón.

-No me gusta la palabra "socios" cuando se trata de cosas que me interesan -dijo Alexander con voz baja y dominante-. Y de repente, tu proyecto y tú me parecen muy interesantes.

-Apenas sabe mi nombre -dijo Elena, tratando de mantener la voz firme a pesar de la tensión que flotaba entre los dos.

-Sé más de lo que crees, Elena. Y te aseguro que esta noche no vas a hablar con nadie más en este salón.

Elena abrió la boca para contestarle y mandarlo a volar, indignada por el atrevimiento y la arrogancia de ese tipo. Sin embargo, antes de que pudiera pronunciar una sola palabra, una risa suave y elegante interrumpió la conversación desde un costado.

-Alexander, siempre tan sutil y delicado con las damas. Vas a asustar a la señorita antes de que pueda presentarse correctamente.

Elena se giró y vio acercarse a un hombre de aspecto impecable, sonrisa fría y una presencia completamente distinta, pero igual de peligrosa. Alexander se tensó al instante, dando un paso al frente para ponerse casi enfrente de Elena, como bloqueando el acceso hacia ella.

La noche recién empezaba, pero Elena sintió que acababa de meterse en medio de una jaula sin darse cuenta.

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Bajo la sombra de las Bestias Bajo la sombra de las Bestias DaniM Romance
“Tres hombres dominan el mundo. Los tres la quieren a ella. Alexander es el poder absoluto; Julian, la elegancia peligrosa; Dorian, el misterio insondable. En la cima de la alta sociedad, estos tres magnates están acostumbrados a conseguir todo lo que desean, y ahora han fijado su atención en Elena. Lo que empieza como un juego de seducción, dinero y rivalidad corporativa pronto se convierte en una guerra implacable. Pero Elena está a punto de descubrir que el poder y la fortuna no son lo único que ocultan... y que su fascinación por ella es mucho más salvaje e inhumana de lo que parece.”
1

Capítulo 1 La fiesta de los tiburones

13/10/2026

2

Capítulo 2 Entre guantes de seda

13/10/2026

3

Capítulo 3 La marea nocturna

13/10/2026

4

Capítulo 4 Tres sombras en la agenda

13/10/2026

5

Capítulo 5 Territorio marcado

13/10/2026

6

Capítulo 6 Un veneno servido en plata

13/10/2026

7

Capítulo 7 En la orilla del abismo

13/10/2026

8

Capítulo 8 Cuatro piezas en el tablero

13/10/2026

9

Capítulo 9 La subasta del orgullo

13/10/2026

10

Capítulo 10 No soy el premio de nadie

13/10/2026