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Adiós, Alfa: mi sangre ya no te pertenece

Capítulo 6 Anhelo secreto

Palabras:1556    |    Actualizado en: Hoy, a las 00:49

vista d

r añicos los cristales. Aun así, ningun

olvió todav

! ¡Salga de a

o de batalla. Su mirada recorrió la escena: Elsa enseñando

ó ligeramente la cabeza ante

con un dedo de ma

se deslizó hacia mí- renunció a todos sus derechos sobre e

er beta que se preciara conocía a la heredera de los Sterling

rling la cortesía diplomática violaría tres tratados entre manadas. -Desvió la vista hacia los ejecutores que se apro

de Amara s

te de la puta de un omega

con voz cortante-. A menos que prefiera explicarle al alfa Cal

Calden, la bravuconería de Amara

iendo toda su arrogancia-. Está... ocupado

enfrentarme a Calden, pero tampoco tenía el men

que un gato callejero acorralado. Sin embargo, el veneno

cada uno de tus

había dejado atrás como

s escalones de piedra. Mis tacones rep

esión brusca en la pa

ar

. Hundió los dedos en mi cintura e intentó hacerm

a huido de Sunlight Ridge s

imiento fluido y golpeé su antebrazo con el mío, con fuerza sufi

o fue in

la piedra irregular. Durante un glorioso segundo

lones entre faldas de seda y

los miembros de la manada. A

e el suelo-. ¿Cómo te atreves a pon

la fría indiferencia de un

a luna. Quizá debería tener más

arse. El destello de sus ojos me

i

endría que malgastar pal

*

e temblaron los dedos cuando recogí los documentos del divorcio. No eran más que otro cont

ajo la luz de la lámpara. Cada un

o a victoria-. En cuanto a mi

ió el ceño-. Podría haber ob

lor para mí -lo interrumpí-. Que las llamas

os para marcharno

ng... resulta inesperada para algui

iera pa

deros trascienden l

Su tacón de aguja cayó sobre la mano extendida de Amara con precisión q

so de Elsa rebosaba falsa p

ara nos persiguie

rminado -dijo

aza sonaba tan hueca como lo hab

bía a

ba s

*

vista d

a mi reunión vespertina con los asesores financieros de la m

o al territorio con Elsa Sterling, de la manada L

orazón empezó a golpearme el pecho, aunque no sabía

n -ordené mientras m

ión como mi compañera, y cualquier alteración requería mi intervención. No tenía nada que ver con la forma en que mi lob

mi madre en el pasillo. Las lágrimas le corrí

pasado? -Me arro

sa omega despiadada me empujó por las escaleras y luego su amiga me

s escaleras? -preg

idado cuál es su lugar. Y esa amiga suya... ¿Cómo puede una don nadie como Zarelle conocer a alguien de la manada Lightning? Aquí hay a

nder, la voz de Aldrin vol

r las escaleras. Zarelle se defendió y su madre perdió el equilibrio. Lo que hizo la se

ión me dej

intentado hacerl

peligroso-. ¿Hay algo que quieras contarme sobre

s, aunque enseguida quedó s

o luna. Alguien tenía que inculcarle el respeto y la disciplina apropiados. Las pali

penas fue un susurro-. ¿

cuando se pasaba de la raya. Es deber de la luna

re como si la vier

cubierta de moretones que, según ella, se

n una imagen que hizo aullar a mi lobo de r

bro de la manada -ordené, dejando que la autoridad d

formación de Aldrin. La amistad entre Zarelle y Elsa Sterling era más que extraña. ¿Cómo se había hecho amiga de la

a mi compromiso con Thessaly, una

encontrar

respeto a mi madre, sin importar las circunstancias. Era una cuest

e repetí mientras me prepa

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Adiós, Alfa: mi sangre ya no te pertenece
Adiós, Alfa: mi sangre ya no te pertenece
“Zarelle Feymere, heredera de la dinastía de licántropos más poderosa del mundo, cometió un único error: enamorarse de un Alfa que solo la veía como una fuente de sangre excepcional. Durante tres años soportó la humillación de un vínculo sin amor, dejando que utilizaran su sangre como una mercancía para mantener con vida a Thessaly, la mujer a la que Calden Ashmoor amaba de verdad. Su compañera destinada... la misma que lo rechazó para casarse con su hermano. Pero cuando una red de mentiras y traiciones sale a la luz, Zarelle toma una decisión impensable: abandonar a Calden. Ya no fingirá ser una omega dócil y sumisa. Como la verdadera hija de la Manada Missatian, ha vuelto para reclamar lo que le pertenece por derecho... y cobrar cada una de las deudas pendientes. Calden siempre creyó haberse casado con una don nadie. Jamás imaginó que la mujer a la que desechó regresaría convertida en reina.”