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Adiós, Alfa: mi sangre ya no te pertenece

Capítulo 5 Necesito cerrar este capítulo

Palabras:1701    |    Actualizado en: Hoy, a las 00:49

vista d

e Stormy no había sido

había visto su valor. A mí solo me importaban los detalles clínicos: su compatibilidad sanguínea co

arse. Yo necesi

sido un inte

s, ¿por

ia se sentía como

nforme preliminar de mi ejecutor: tres páginas llenas de nada. Ningún registro de viaje. Ningún movimi

o el humo. Como si nu

l vaso d

impo

llas: rastros de olor, movi

supiera cómo

ecerse de la finca protegida de un alfa sin activar una sola alarma? ¿Quién había soportado tre

os estaba desierto. En el baño ya no quedaba rastro de su aroma a vainilla y lluvia. Hasta la cocina,

Las grabaciones de la clínica muestran que subió a un Rolls-Royce co

ensó la

n R

ntom personalizado. Un cua

a que yo le había proporcionado. Había llegado a

uedó atascado e

estado alguna v

igrafía demasiado perfecta para alguien que aseguraba no haber recibido educación; la serena seguridad con l

aclaró l

dirección noreste en e

re

ritorio M

pared. El whisky ámbar re

mi voz-. Esta vez no quiero solo su grupo sanguíneo. Qu

hubieras ocultado, Za

*

vista d

ranquilidad de la finca. Para mí, sona

el mismo al que había bautizado como «Cazalunas» después de n

ridad innata de los alfa. Sus ojos esmeralda ya estaban fijo

lle Fe

instante después, me aplastaba entre sus brazo

s haciendo de Cenicienta para e

cido aroma a cítricos y canela deshizo nudos en

xaminarme. Sus uñas perfectamente c

is mejillas hundidas-. Dios mío,

la bo

la casa-. Primero, té. D

omo una tigresa enjaulada mientras yo bebía té de

sado por el infierno, y precisamente por eso necesitas verte absolutame

eza de aquel son

mbiado nad

anda-. Eres de la realeza Missatian. Te pondrás alta costura y

n hizo temblar la t

. Tengo que volver. Necesito recuperar el decreto

etó la m

hecho sufrir bastante. ¿Estás segura de que q

cerrar este capítulo y recuperar lo

a alargó la mano

Les mostraremos exacta

*

tras. Su recargada filigrana me pareció de pronto ridícula c

l gruñido del motor dispersó a un grupo de ejecu

e estaba cargado de ol

a, v

menos inteligente de los ejecutores de Garrett-Calden a

quí. Nuestra bolsa

la beta que siempre había resentido mi presencia,

horas, cariño? ¿O tu nuevo

de Elsa la

eneno. Los tacones Valentino se hundieron en la tierra de Sunlight Ridge como dagas. En su garganta b

tt desapareció en cuanto su

domi

mi propia voz, fría y nítida como el de

rrugó l

cuándo las putas d

odían seguir. Un segundo estaba junto al coche; al si

rling con la que estás hablando. Y esa... -Con la otra mano me

tiva de la manada r

subió y bajó mientras tragaba con dificultad. Todos

habría podido con

fectamente cuidado-. ¿O llamo a papá y le digo que Sunli

ación pudiera escalar, o

tá pasan

de diseñador ondeaba pese a que no soplaba ni una brizna. El aroma de su

corrió de arriba aba

guo nombre como si fuera un insulto-. ¿Vienes a molestar otra vez a

alieron con

s a

la preciosa Thessaly de su hijo, ¿y aquella bruja se atrevía a a

atacarla. No tenía sentido perder el tiempo con ellos

entes-. Después, con mucho gusto, no volveré

sonó como hielo

n las habitaciones privadas de mi hi

vieja bruja amargada! -La voz

manada que alcanzaron a o

rías mirarte al espejo y contemplar esa car

lo: el orgullo me

Sterling era

La frente, perfectamente inmovilizada p

hablarme de esa maner

. El rubí Sterling relampagueó como una señal de advertencia-. El respeto se

mante tono púrpura. Parecía que d

uebrada-. ¡Agarren a estas perra

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Adiós, Alfa: mi sangre ya no te pertenece
Adiós, Alfa: mi sangre ya no te pertenece
“Zarelle Feymere, heredera de la dinastía de licántropos más poderosa del mundo, cometió un único error: enamorarse de un Alfa que solo la veía como una fuente de sangre excepcional. Durante tres años soportó la humillación de un vínculo sin amor, dejando que utilizaran su sangre como una mercancía para mantener con vida a Thessaly, la mujer a la que Calden Ashmoor amaba de verdad. Su compañera destinada... la misma que lo rechazó para casarse con su hermano. Pero cuando una red de mentiras y traiciones sale a la luz, Zarelle toma una decisión impensable: abandonar a Calden. Ya no fingirá ser una omega dócil y sumisa. Como la verdadera hija de la Manada Missatian, ha vuelto para reclamar lo que le pertenece por derecho... y cobrar cada una de las deudas pendientes. Calden siempre creyó haberse casado con una don nadie. Jamás imaginó que la mujer a la que desechó regresaría convertida en reina.”