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Adiós, Alfa: mi sangre ya no te pertenece

Capítulo 3 Se llevó lo que es mío

Palabras:1385    |    Actualizado en: Hoy, a las 00:49

vista d

ave susurro de lujo y dejó al descubierto un

y alivio. La bienvenida de un alfa. Su aroma me envolvió: cedro y gaulteria.

e, l

é caer en los asientos de cuero; el cuerpo reaccionó po

tonc

una cachorra que busca refugio después de una tormenta. Su mano se posó e

e mi espalda con el pulgar, igual que cuando m

ros con un ronroneo cuya vibra

osas. Incontrolables. Dejaron manchas o

ntre sollozos. Cada palabra me arañaba

ió únicamente el peso constante de la palma sobre la es

perseguimos la

a que la sal de mis lágrimas borró el aroma per

ejar todo mi dolor sobre diez mil dólares en ro

ientes

las húmedas con el

venir. Esper

on estudiada calma-. Digamos que sobrevivirán al escándalo de que su alfa abandonara una

lden fuera un puesto remoto infestado de pulgas y no una de las alianzas más po

ga

des se extendían por distintos continentes como raíces doradas. Las salas de juntas de Londres y Tokio r

ombros temblorosos con un brazo enfundado en Brioni, como si yo todavía

esaban mil preocupaciones jamás ex

ante aroma del hogar: vetiver y nieve derretida. Tan dis

birlo se me ce

gueteaba con la manga-. Por r

a con el pulgar. Su caricia se de

s los dientes-. En cuanto mencionaste el «traumatismo craneal» de Thessa

quebró algo

s a

as ellos habían permaneci

aúlla

l de luna llena de nuestro padre alfa. Un lame

volvieron

ndo el rostro en su hombro-. Me lo advertiste.

a por el cariño de un hermano-. Caminaste hacia ese fuego para demost

eda contra la sola

fuego quema a

en el pecho de Cyri

jamás mereció a

ros examinaron los estragos: las ojer

qué ocurre cuando se mete

cambió de manera casi imperceptible cuando las antigua

s respiraciones se mezclaron en aquel espaci

a casa, Zare

*

vista d

acre del antiséptico y del perfume de rosas de Thessaly. Salí a grandes zancadas de su habitación pri

des

na cr

ad fingida

seguía resonando en mi cabeza. C

s a

de emergencia. Tres años viendo cómo

bía sido

me quemaba

ero que ha marcado n

plástico crujió. Cuando la voz automatizada repitió su can

abía

del ho

errit

m

lado. Su habitual seguridad

maras de seguridad muestran que

o

me clavó entre

que el pacto la vinculó a mi manada. Siempre ll

de que pudiera contenerla-. Revisen todas las car

Q

ulada quedó suspend

ue no había sido más que

amiento. Ella jamás había llevado mi marca. N

r qué la quer

in v

onará que desviemo

avesaron las encías y el sabo

os contra los ventanales de suelo a techo desde los que

ojos desbocados y

le St

amargo. Para mí, ella nunca h

.. Za

ortaba mi frialdad sin quejarse. La dueña de aquella rara sangre Rh ne

se hab

aroma de Zarelle desaparecía de mi territorio

es. Mis zapatos de vestir resonaron

llamó Aldrin

noré e

cutores. Activen las

ué fund

é a Aldrin por encima del hombro y permit

to de que se lle

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Adiós, Alfa: mi sangre ya no te pertenece
Adiós, Alfa: mi sangre ya no te pertenece
“Zarelle Feymere, heredera de la dinastía de licántropos más poderosa del mundo, cometió un único error: enamorarse de un Alfa que solo la veía como una fuente de sangre excepcional. Durante tres años soportó la humillación de un vínculo sin amor, dejando que utilizaran su sangre como una mercancía para mantener con vida a Thessaly, la mujer a la que Calden Ashmoor amaba de verdad. Su compañera destinada... la misma que lo rechazó para casarse con su hermano. Pero cuando una red de mentiras y traiciones sale a la luz, Zarelle toma una decisión impensable: abandonar a Calden. Ya no fingirá ser una omega dócil y sumisa. Como la verdadera hija de la Manada Missatian, ha vuelto para reclamar lo que le pertenece por derecho... y cobrar cada una de las deudas pendientes. Calden siempre creyó haberse casado con una don nadie. Jamás imaginó que la mujer a la que desechó regresaría convertida en reina.”