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Una noche con el Alfa prohibido

Capítulo 4 cuatro

Palabras:1373    |    Actualizado en: Hoy, a las 00:08

e vista

s se posaron de inmediato en la ú

a

o. A su lado, Selene lucía una expresión de fastidio mient

ían esos

cones resonaron con firmeza sobre el suelo de mármol, an

ente, lo bastante alto como para que la oye

é en su direcci

día y no pensaba participar

ignorado. Eso la enfureció todavía más. Se levantó de

ntarte aquí vestida así solo para seguir intentando llamar su atención? -

ré de

on el labio torcido, claramente a la

ocada -respondí con calma-, pero créeme, Selene: mi pres

en este restaurante. ¿Qué esperabas? ¿Enseñar las ga

ade en voz baja, in

él de mala gana. Era la

mantuvo los ojo

mundo sabe que estabas obsesionada con él. Vas por ahí fingiendo ser una heroí

aso hac

ella herida había sangrado hasta quedar seca. Ella y Kade ya no me impor

arte -le adver

pertenece a un lugar como este. A menos que ahora trabajes de camarera por las noches, claro. Todos conoce

rrumpí con

e que pudiera apartarse o

fu

jo presión. Las conversaciones cesaron. Los

se llevó una mano a la mejilla. Me

oz- ha sido poco comparado

o como un pez fuera del agua, aunque dejé de prestarle atención. No pe

os ojos desmesuradamente abiertos y los labios entreabier

claré-. No te quiero. Tam

menzó con voz

ades. Muchísimas. Y las desperdiciaste todas. Ya no soy e

de que pudiera

no sirve de nada. Y si alguno de los dos cree que p

y los ojos brillantes, ya fuera de humil

z no me detendré

regresé al mostrad

recibirla -me informó con amabilidad, au

aci

mientras un camarero se acercaba

ilizarme. No podía permitir que Selene y Kade me alteraran. Eran exasperantes,

eguir pensan

e vista

me

ara con los hombros rectos y la cabeza bien alta, como si no acab

do. In

or

os

amos con ella en aquel restaurante. ¿Qué hac

más afilados de lo que recordaba. Los mismos ojos. La mi

gura y mordaz. Precis

rció dentro

perfume especiado de Selene conseguía ocul

en ese

después

en mis pensamientos-. ¿Todavía la ves a

eé des

muré, volvi

eteó -dijo entre dientes-. Te quedaste s

a ra

ni intentar defenderla. Liora seguía siendo tan audaz como siempre, solo que ahora lo

a. Me había dejado deslumbrado, in

orpresa -conse

de pie, furiosa.

has s

hizo abrir mucho los ojos. Me volv

-le advertí

en la dirección por la que Liora se había marchado hacía rato-. Me humilló y tú se l

respondí dem

ruzó los

ue alguien acaba de arrancarte la ma

iré

aquí, ¿de acuerdo? Me tomó

a. Su aparición nos ha

como si quisiera arrancarm

te c

y los dedos me ro

ien elegí, Selen

. No quería tener aquella c

ltó una r

pero está claro que sig

dí. No de

la ve

dad de

ajo de mí. O, al men

entrional desconocida que apenas tenía suficiente para a

í que se sentiría agradecida. Creí q

no lo

ti. Eres tú a quien amo. No t

emaron la garganta

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Una noche con el Alfa prohibido
Una noche con el Alfa prohibido
“Creí que nada podría doler más que la traición de mi pareja... hasta que descubrí que se había casado con mi amiga a mis espaldas. Una noche. Un error. Un encuentro imposible de olvidar con el único lobo al que jamás debí acercarme: el Alfa frío y peligroso. El seductor hermano mayor de mi ex. Se suponía que aquello no debía significar nada. Pero desperté con su marca... y no precisamente sola. Al final, el verdadero peligro no fue acostarme con el hermano equivocado. El verdadero peligro fue que él nunca tuvo intención de dejarme ir.”