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Poder Absoluto

Capítulo 4 El filo de la tijera

Palabras:1425    |    Actualizado en: 10/09/2026

diez hombres mayores, vestidos con sacos oscuros y corbatas apretadas que apenas les dejaban ocultar los cuellos gordos y sudorosos. En el aire flota

ne-Ríos. Esteban entró sin pedir permiso, arrastrando una silla de madera de la esquina y colocándola justo frente a ella, del otro lado de la mesa, rompiendo el protocolo

golpe-. No vamos a perder tiempo en condolencias ni en discursos largos. Todos los que están en esta mesa conocen perfectame

aclaró la garganta con un carraspeo falso

y que recordar que el Grupo Vane tiene un nombre, una tradición en esta ciudad. Las cosas aquí no se manejan con la

peta negra con una lentitud calc

gestión que esta compañía no producía -respondió ella, clavando sus ojos avellana en Álvaro-. Y esa "tradición" nos tiene hoy a catorce día

, cruzando los brazos sobre el pecho. No dijo nada, pero no le quitó la mirada

informe frente a cada uno de los directivos-. Para inyectar los primeros veinte millones de dólares de capital fresco este vi

cabeza de golpe, a

-chilló el hermano de Esteban, con la voz quebrada por

hoja del inform

a y eliminación de las dietas por reunión, los vehículos de la

Álvaro se puso rojo como un tomate, abriendo la boca para protestar, pero

iata del edificio administrativo secundario de la bahía y la cancelación de los contr

no pudo decir nada porque las cifras en el papel estaban impresas en negro sobre bl

Esteban-. El cierre definitivo de la división de ensamblaje pesado en el Portón 4 y

. El silencio fue tan denso que solo se es

esonó como un batazo. Se inclinó hacia adelante, reduciendo la di

s tonos, cargada de una amenaza brutal-. Le dije esta m

sin mover un solo músculo del rostro-. Es un lastre para la logística. Mover las piezas nos cuesta

. ¡No son números en una hoja de Excel, son familias que comen de ese sueldo! Si usted cierra el Portón 4, la planta entera

usula de emergencia nacional -contestó Camila de inmediato, sin arrugar la frente, como si tuviera la

la con el índice-, e intente sacar un solo camión por ese portón con los muchachos afuera.

tivos prefirieron quedarse callados, mirando la escena

fastidio y firmeza-. Si no recortamos la planta, el fondo no suelta el dinero el viernes. Y si el fondo no suelta el dinero, el lunes el banco se queda

asta que le dolieron los dientes. Sabía que la mujer tenía parte de razón en los números, pero ta

ero manteniendo la mirada fija en ella-. Y no voy a firmar ni un solo despido mientras no me demuest

jos de intimidarse, cerró la carpeta negra con ele

mesa-. La orden de ejecución de recortes entra en vigencia mañana a primera hora. Señor Vane... si quiere salvar a su gente, le sugiero que b

a la directiva temblando y a Esteban echando humo por la boca. La fiera acababa de dar el primer

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Poder Absoluto
“Tras la repentina muerte del patriarca del Grupo Vane, el imperio logístico más grande del país entra en una guerra de sucesión encarnizada. Esteban Vane, el implacable Director de Operaciones, ha dedicado la última década a construir la infraestructura de la compañía con sangre, sudor y lealtad absoluta hacia sus trabajadores. Para él, el Grupo Vane no es solo un legado familiar: es su vida. Pero la junta directiva guarda un secreto mortal: una deuda multimillonaria que amenaza con hundir la empresa en la bancarrota. Para evitar el colapso, los accionistas ejecutan una alianza forzada con Blackstone-Ríos Capital, el fondo de inversión más despiadado de la alta finanza. Al frente del desembarco llega Camila Ríos, una estratega de fusiones y adquisiciones tan brillante como fría. Su orden es clara y quirúrgica: tomar el control del 51% del directorio, auditar las finanzas y desmantelar las divisiones no rentables sin importar cuántas familias queden en la calle. Para Camila, Esteban es solo un heredero sentimental incapaz de ver los números. Para Esteban, Camila es una ejecutiva de escritorio decidida a destruir su imperio desde dentro. Forzados a firmar un acuerdo de cogestión donde ninguna decisión puede tomarse sin la firma del otro, Esteban y Camila quedan atrapados en una partida de ajedrez corporativo a puerta cerrada. Sin embargo, a medida que las auditorías avanzan, ambos descubren que la crisis no fue un accidente, sino una conspiración orquestada por la misma junta directiva que busca destruirlos a ambos. En un mundo de traiciones ejecutivas, secretos familiares y cláusulas letales, la delgada línea entre el odio profesional y la tentación peligrosa comenzará a borrarse. Para salvar la empresa, deberán aliarse. Pero en el piso más alto del poder, solo uno podrá mantener la corona.”