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Poder Absoluto

Capítulo 5 Sangre sobre el papel

Palabras:1445    |    Actualizado en: 10/09/2026

siva para la ejecución. El aire acondicionado parecía no darse abasto con el calor sofocante que se acumulaba en el p

4, número por número, renglón por renglón. Había recortado los presupuestos de pintura, suspendido el mantenimiento de las oficinas administrativas, ajustado las rutas de los ca

s que exigía la fiera de la capi

ado su contrapropuesta y caminó a pasos agigantados por el pasill

, mirando hacia los muelles de la ciudad. Ni siquiera se sobresaltó por el portazo

cumento oficial de despidos que le había enviado a su correo a mediodía-. Los abogados de

ban noventa y ocho nombres de la planta 4 y, mirándola fijamente a los ojos, lo agarró por la mitad y lo ra

ero sus ojos avellana se entrece

bajando el tono de voz-. Tengo diez copias más en la i

ños sobre el mueble y mirándola a menos de medio metro de distancia-. No me importa cuántas c

noventa y ocho empleados no salen hoy, la empresa entera se va a la quiebra el viernes. ¿No lo entiende? Si la nave s

café en tazas de porcelana! ¿Sabe quién está de número doce en esa lista que usted imprimió con tanta frescura? Andrés Morales. El mecánico jefe de la planta de motores. Lleva veintidós años en esta compañía. Su hijo menor tiene leuce

lo de Camila pareció agrietarse. Un destello de incomodidad le cruzó

excepciones por cada drama personal, no recortamos a nadie. Y si no recortamos a nadie, el lunes el banco embarga la planta y ese señor Morales se q

a bajo el brazo y la tiró sobre la me

los gerentes, el contrato de seguridad privada que cobraba la empresa del primo de Álvaro y los presupuestos de remodelación del piso ejecutivo. Si a eso le sumamo

pero no la abrió. Negó con la

dan tres meses en venderse en el mercado actual. Nosotros necesitamos el flujo

-exclamó Esteban, tomándola del br

entras que la mano de él era grande, áspera y caliente. Durante un segundo que pareció eterno, el aire entre los dos se volvió tan pesado que se podía c

on brusquedad. Se limitó a mirarlo a

en un susurro frío, pero que

te, dando un paso atrás,

Ríos quiere ejecutar esos despidos, va a tener que buscar la forma legal de saltarse mi veto. Y usted sabe tan bien como yo qu

a sujetado. Respiró hondo, recuperando la compostur

ando la reestructuración por motivos personales, el fondo retira la oferta de rescate antes de que termine el día. Y el lunes en la mañana, cuando los

amarga-. Que traigan las cadenas y los candados. Pero que traigan bastante

alida. Se detuvo con la mano en el picaporte

ne en una cuenta bancaria. Yo sé que el verdadero poder es tener a cuatrocientos hombres dispuestos a

dejando la puerta ab

ado y, finalmente, se miró la muñeca, donde todavía sentía el calor de los dedos de Esteban. Su pulso estaba más acelerado de lo normal. La frialdad con

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Poder Absoluto
Poder Absoluto
“Tras la repentina muerte del patriarca del Grupo Vane, el imperio logístico más grande del país entra en una guerra de sucesión encarnizada. Esteban Vane, el implacable Director de Operaciones, ha dedicado la última década a construir la infraestructura de la compañía con sangre, sudor y lealtad absoluta hacia sus trabajadores. Para él, el Grupo Vane no es solo un legado familiar: es su vida. Pero la junta directiva guarda un secreto mortal: una deuda multimillonaria que amenaza con hundir la empresa en la bancarrota. Para evitar el colapso, los accionistas ejecutan una alianza forzada con Blackstone-Ríos Capital, el fondo de inversión más despiadado de la alta finanza. Al frente del desembarco llega Camila Ríos, una estratega de fusiones y adquisiciones tan brillante como fría. Su orden es clara y quirúrgica: tomar el control del 51% del directorio, auditar las finanzas y desmantelar las divisiones no rentables sin importar cuántas familias queden en la calle. Para Camila, Esteban es solo un heredero sentimental incapaz de ver los números. Para Esteban, Camila es una ejecutiva de escritorio decidida a destruir su imperio desde dentro. Forzados a firmar un acuerdo de cogestión donde ninguna decisión puede tomarse sin la firma del otro, Esteban y Camila quedan atrapados en una partida de ajedrez corporativo a puerta cerrada. Sin embargo, a medida que las auditorías avanzan, ambos descubren que la crisis no fue un accidente, sino una conspiración orquestada por la misma junta directiva que busca destruirlos a ambos. En un mundo de traiciones ejecutivas, secretos familiares y cláusulas letales, la delgada línea entre el odio profesional y la tentación peligrosa comenzará a borrarse. Para salvar la empresa, deberán aliarse. Pero en el piso más alto del poder, solo uno podrá mantener la corona.”