vista d
eándose y se llevó una ma
qué mie
fetada sonó a
-. Por hacerme creer que te importaba. Por ser un maldito cob
rra
sobre mí, pero yo
ita de noche y se lo lancé a la cabeza. El golp
igirme la palabra. No me mires. Ni siqu
u sonrisa burlona había
: un cobarde infiel, con la polla pequeña y s
lones, salí de la habitación y cerré d
vancé hecha una furia por los pasillos, ignorando las mira
lesté en
puerta d
rio. Dorothy ocupaba el borde de la mesa a s
zó mi padre-.
do lo que acababa de soportar y por cuanto ya no podía fing
recostarse en su silla y
ate, E
N
lo que esperaba. En el silencio po
bías? -
dre ni siquiera
S
n más fuerza que encontrar a
bías -
a explicarlo todo-. Es uno de los lobos más prometedores de su generación. La manada
té a ob
uella crueldad serena y calculadora, capaz de reducir mi co
lo que llevaba tiem
te en tu
ión quedó
endo el tono con cada palabra-. Y, después de todo e
lo
út
ese
que pron
e todas
anta-. Como no conseguí transformarme, Brandon puede traicionarme,
necesita una pareja capaz de permanecer a su lado, darle he
cepcionaba, ¿po
resión
a tu
N
a, todo cuanto llevaba años enterr
o que yo era, ¿por qué me dejaste pasar veintidós años aquí, mendig
e Dorothy s
ba
ra el escritorio. El golpe r
a esta
cuando vi e
jó delante de mí, donde pudiera distinguir el s
ma de lo
re antes de que el
la falsedad de su voz me revolvió el estómago-. Pero, después de hablarlo
gundos en asimi
hablaba de ella en susurros. Todas las familias con hijas e
ian Simons era e
esp
funer
-dije, con una frialdad crecien
cho eso -rep
s de mi padre llegaron hasta
do valiosa para
. Una alianza con los Simons pod
si m
o resp
cía f
o había hecho
no perde
ció desvanecerse
aquella familia. No era una hija. Ni siq
que podían arrojar al peligro
edí un
N
Henry se e
mi
o que no
ó la habitación y me o
e de la misericordia de esta manada. H
na risa quebrada-. ¿A es
mo obed
ó por encima
ard
la. Dos guerreros me sujetaron por detrás con ta
ató de arrastrarme hacia atrás, le clavé los dien
una maldición y
gundo frenéti
go me golpe
enzó a arrastrarme. Antes de perder el conocimiento, oí una última vez los pensami
r
ema está
ad se cerr
l último resquicio de mi
Frostridge espera
n entregado
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