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vista d
que se acostumbraba al viento invernal que se colaba por las ventana
ciarme. Me consideraban un error que, por algún
do una bruja y, en una manada que veneraba la pureza de la sangre de lobo por encima de
podido transformarme bajo la luna, como se esperaba de cualquier descendiente de un Alfa; si unas garras lo
asaron y mi lob
br
tar
dic
ento. Mi hermanastra Linda era especialmente hábil en eso. No necesitaba levantarme la mano cuando p
ue estaba maldita y a fingir que la amable sonrisa de mi madrastra, Dorothy, no dolía más que la crueldad abierta. Porque esa sonrisa siem
había derrumbado bajo el peso
tiempo que ya no sabía distinguirlo
nuestra manada. Apuesto, admirado y respetad
on los labios, como si fueran algo precioso y no la prueba de todos los ca
ue es
ero bajo mi piel no encontré más que silencio. Esperé a los diecinueve, a los veinte y a los veintiuno, m
ltima noche en que un hombre lobo podía desperta
mi última
descalza dentro del círculo ritual y me obligué a no temblar. El cuenco de plata colocado ante mí reflejaba el brillo lunar. El cántico del ancia
terminó e
urrió
bos se ech
bajó la cabeza para ocultar la sonrisa que pugnaba por asomar a sus labios, y mi pad
sería el peor d
quiv
unzada brutal me atravesó el cráneo y un
dicio de l
no se tran
e de estar can
dé par
a movido l
vándome. Sin embargo, bajo las palabras pronunciadas se alzaba otr
ensam
la sien mientras la crueldad oculta de la manada se precipitaba sobre mí sin p
ensidad que nunca me h
aba a B
que siempre había conseguido
contrarlo. Entonces una criada pasó lo bastante ce
Diosa, como tenga que esperar otra vez a que terminen para li
dejó de
do, el mundo en
e me heló
or la muñeca con tan
has
e abrieron
ilia, yo no
la v
no se hab
la hab
la manada. No recordaba haber cruzado el patio, subido las escaleras ni pasado junto a los
mi corazón y aquella súplica absurda y
, que no
a el único pensamiento
que él siga
a puerta de Linda, y
de
tro lado era peor qu
un ritmo obsceno en
r. Linda rodeaba su cintura con las largas piernas
her
nov
stante no s
entí
nante en el lugar donde debe
entos me atravesaron
. Mucho más entregada. ¿Cómo pude desperdicia
aridad dentro de mi cabeza, aunque en es
¿De verdad creyó que Brandon la amaba? Por favor
a destilaban veneno y un
ilidad se h
incandescente me
la pared junto a la cama. Se hizo pedazos con u
olpe. Linda gritó y Brand
edó blanco-. Esto no es lo qu
rena-. ¿Vas a explicarme cómo llevas tres meses fo
con la bo
o lo
so im
itación con los
arse en cubrirse. Una sonrisa
ilia. ¿De verdad creías que alguien como Brandon se
ue pensaba. Mírala, está a punt
ntes de pod
jilla de Brandon con un chasquido
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