ente al viejo edificio de apartamentos de Mónica. El contraste era casi ridículo. El chofer,
iseñador, pero le entallaba a la perfección. Tenía el cabello recogido en una coleta alta y la mirada fija al fr
-preguntó Ernesto Sandoval
-admitió Mónica, sosteniéndole la mirada-.
mundo de los negocios, siempre y cuando se
ero Voraz, el auto no se detuvo en la entrada principal, donde los empleados comunes hacían
anda magnética y colocó su huella en el lector biométrico. El ascensor ascendió de inmediato, saltándose los cincuenta p
se abría El Pab
de vidrio templado inteligente que cambiaban de opacidad con solo un comando de voz. Aquí no había cubículos, ni ruido de teléfonos, ni olor a c
s puertas dobles de madera noble de la Sala del Consejo estaban entornadas. Se escuchaba el
ahorro del doce por ciento en el gasto operativo de este trimestre -decía Ad
entrada. Miró a Ernesto, quien l
con ambas manos. El impacto de la madera contr
beza hacia la entrada. Adrián, que estaba de pie junto a una enorme pantalla táctil i
lada de mármol negro, sillones de piel y luz
ostro recobrara la máscara de hielo habitual.
reo que fui bastante claro ayer. Usted ya no pertenece a esta empresa. Su acceso
el interior de la sala, ignorando las miradas conf
Adrián. Y no grites, que no esta
esencia física solían intimidar a cualquiera, pero Mónica mantuvo la barbilla en alto-. No sé qué clase de juego mental estás intentando jugar para retener tu emple
-desafió Mónica, c
onó con fuerza el intercomunicado
stal, sala A. Tengo una int
y dos guardias uniformados de gran estatura entraron a l
iste, llamen a la policía local -ordenó Adri
ran ponerle un dedo encima, Ernesto Sandoval dio un paso al fre
es -dijo Ernesto con una voz ta
ombre. Adrián también dio un paso atrás, visiblement
¿Qué hace usted aquí? La lectura formal del testamento de don Guillermo está programada para la próxim
dorado del notario del Estado-. Y no hay necesidad de esperar a la próxima semana. Como albacea principal del patrimonio Voraz,
Mónica. Una sombra de sospecha come
é tiene que ver ella con el
ro de la sala para que todos los miembros del consejo pudieran escucharlo con claridad-. Señores del consejo, les present
directores comenzaron a hablar entre ellos
ada seca, carente de cu
unca tuvo descendencia. Esta mujer es una impostora que usó su puesto de a
en su lugar-. Mire bien los sellos, Adrián. Mira las pruebas de ADN certificadas que están anexadas al documento. Mi
re de cabello cano que había sido la mano derecha de Guillermo durante décadas.
ando la vista hacia Mónica con una mezcla de respeto y temor-. Y el
Sus ojos se movían de izquierda a derecha a toda velocidad, buscando un vacío legal, una falla
ca vio una grieta en su armadura de autosuficiencia. El color se había evapora
cluyó Mónica, dando un paso firme hacia la cabecera de la mesa, e
abía dejado sobre la mesa. Con un movimiento rápido de los dedos, apagó l
n -intentó intervenir uno de los directores, tratando de so
ambio de agenda. Como accionista mayoritaria, mi primera acción es revocar la orden de reestructuración y
rabia contenida finalmente estallando en
ió. Los guardias se retiraron de inmedi
. La distancia entre ambos era tan corta que ella
voz temblando de furia contenida-. Puede que tengas las acciones, Mónica, pero no tienes la menor idea de cómo dirigi
o -respondió Mónica, sosteniéndole la mirada fija, sin pestañear-. Ayer me dijiste que la empatía no
llos apoyados en la mesa de mármol
escuchar-. Voy a impugnar ese testamento. Voy a revisar cada f
ría que él le había dado el día anterior. Se acomodó en el gran sil
n azúcar. Y asegúrate de que esté caliente para cuando termines de explicarme
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