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Insubordinación - Pasión y Poder

Capítulo 4 Acortando distancias

Palabras:1475    |    Actualizado en: 14/05/2026

líg

oxígeno restante en el inmenso despacho de la planta cuarenta y dos. Fue un desafío temerario, una

que calculaba cada movimiento en las salas de juntas, se desmoronó por completo. Lo que quedó en su lugar fue algo crudo, primario y profundamente peligroso. Sus oj

ababa de abando

ecordarle su rango ni la amenazó con r

siguiente, invadió su espacio vital de una forma tan rotunda que Marta tuvo que dar un paso instintivo hacia atrás. El problema fue

era procesar el impacto, A

a superficie de madera del escritorio, una a cada lado de las caderas de Marta, encerrándola en una jaula formada por sus brazo

ganta al sentir el calor abrasador que irradiaba el cuerpo del hombre frente a el

ea de lo que acabas de

o de Marta. No le estaba hablando a su empleada; le estaba

s atrás. El corazón le latía con tanta fuerza contra las costillas que estaba segura de que él po

ue había bebido en la cena, lo inundaba todo. Era un olor dominante, embriagador, que se mezc

ándose un poco más, reduciendo los esca

uar la curva de su cuerpo contra el de él. La rodilla de Adrián, la misma que había encendido el fuego bajo la mesa del restaurante, se deslizó

un choque eléctrico que viajó directo a su espina dorsal. Marta cerró los ojos por

n, con la voz cargada de una

tadas chocando con la intensida

e hasta que su boca quedó a un suspiro de la oreja de Marta. El aliento cálido le acarició la piel sensible del cuello, haciéndola estremecer-.

ner se estaba disolviendo en la atmósfera sofocante de la oficina. Quería responderle, quería lanzarle otra réplica mordaz que demostr

te tú quien me miró primero. Fui

arente de humor, un sonido que

de Adrián rozaron la línea de su mandíbula, un toque casi fantasmagórico, ligero como una pluma pero que quemaba como hierro canden

e ninguno estaba dispuesto a ceder-. He pasado tres malditos años viéndote entrar a mi oficina con esa actitud perfecta, con esos vestidos ajustados, usando ese cer

un producto de su imaginación o simplemente el magnetismo natural que emanaba un hombre poderoso. Saber que él también había estado librando la misma bat

tó ella, con la voz temblo

bios de Marta, un contacto que hizo que ella entreabriera la boca, buscando

Los cuerpos de ambos estaban rígidos, consumidos por la urgencia y el autocontrol que pendía de un hilo finísimo. Cada

éndose justo en la comisura. No era un beso; era una tortura psicológica. Estaba marcando su territorio, asimilando

por el frente del saco de Adrián. Sintió el calor de su pecho a través de la fina tela de la camisa blanca, sintió el lat

todo su sistema nervioso-. Me pides que te obligue. Pero si cruzo esta línea... si rompo esta regla contigo esta noche...

mbriagadora. Él le estaba dando la última oportunidad de arrepentirse,

pierna bajo la mesa del restaurante. Aferró las solapas del traje de Adrián y tiró de él

una resolución que hizo que los ojos de

existir, el tiempo se detuvo en las cuatro paredes de crist

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Insubordinación - Pasión y Poder
Insubordinación - Pasión y Poder
“En el gélido y sofisticado mundo de la alta finanza, el poder no solo se mide en activos netos, sino en el control absoluto sobre cada variable. Adrián Varga, el implacable y hermético CEO de Varga Capital, ha construido un imperio basado en la precisión y la distancia emocional. Para él, todo es una transacción, hasta que se topa con el único activo que no puede predecir: Marta, su analista senior más brillante y la única persona que se atreve a sostenerle la mirada. Lo que comienza como una tensión eléctrica en las salas de juntas estalla una noche de horas extra en la planta cuarenta y dos. Tras una cena de negocios cargada de provocaciones, la jerarquía profesional se desmorona, dando paso a un pacto peligroso y clandestino: un acuerdo de "solo físico", limitado a las paredes de la oficina y despojado de cualquier sentimiento. Sin embargo, en un edificio diseñado para la transparencia total, mantener un secreto de tal magnitud se convierte en un juego de alto riesgo. Entre encuentros furtivos en archivos olvidados, mensajes encriptados en el correo corporativo y la búsqueda de ángulos muertos en las cámaras de seguridad, Marta y Adrián descubren que el deseo es una fuerza insubordinada que no entiende de contratos ni de rangos. La situación alcanza su punto de ebullición con la llegada de Julian Thorne, un carismático cliente multimillonario que no solo busca los servicios de la firma, sino que pone sus ojos en Marta, desatando en Adrián una posesividad feroz que amenaza con destruir su máscara de frialdad. "Insubordinación" es un relato de poder, seducción y la delgada línea que separa la ambición del abismo. En una guerra donde cada caricia es un desafío y cada beso es una reclamación de territorio, Marta y Adrián deberán decidir si están dispuestos a sacrificar sus carreras por una pasión que ya no puede ser auditada. ¿Quién tiene realmente el control cuando las luces de la oficina se apagan? En Varga Capital, la regla más importante está a punto de romperse: nunca te enamores de quien puede destruirte con una sola firma.”