que se trataba de una gestación de alto riesgo, decidió no compartirl
de mal humor. Por recomendación m
-comentó Noemí, la m
opia esposa de este. A pesar de la pésima relación entre ambas, My
e que te pedí? -preg
la carpeta sobre la mesa, se inclinó, mostrando su amplio escote-.
con descaro sobre sus pechos
uró, y la recorrió
m le había ordenado usar el uniforme corporativo, ella se negaba. Siempre llevaba tacones de ag
cuñado, se colocó detrás de él y co
usurró, mientras sus dedos recorrían su piel
ombre inteligente, y no podía permitirse que alguien lo viera con su cuñada de
itarle el marido a su hermana. Desde niñas la había envidiado, y deseab
*
na de la empresa naviera donde trabajaba desde que se
ugirió una compañera al verla
bía contado a nadie de su embaraz
ra temprano, así que tomó su abrigo, su bol
piso. Vio prendas de ropa tiradas en el pasillo. A medida
susurró, con el c
uedó petrificada al ver a su hermana desnuda sobr
se desmoronaba. Los observó con una mezcla de asco y de
cama. Se puso el bóxer y salió corriendo tras su esposa, quien se
e -suplicó, trata
mezcla de tristeza y culpa. Temblaba. Lo que más le dolía no era la traición... sino q
cómo se comporta en la empresa, provocando a todos. Me sentía solo, desde que estás em
yriam de
el alma rota, y se
ones -expresó con voz baja. Sin dejarlo ha
sperado. No podía perder al bebé. Necesitaba a ese hijo. Tenía que
cción. Rodaba sobre la cama, jugueteando con las sábanas de
*
ltorio de su mejor amiga, Elsa, quien al
m casi no podía mantenerse en pie. Entonces la llevó a un
. Abrazó a su amiga y, luego
in darse cuenta de la magnitud de sus palabras, debido a que e
, pues era testigo de lo mucho que
e realizamos en el pasado fallaron -rememoró-. Un aborto no sería convenie
con un pañuelo y obse
o relaciones en nuestra propia cama -s
a la media hermana de Myriam, pero jamás imag
carició el cabello de su mejor amig
a llorar y neg
edo hacer un reclamo si también si
ó con la
n intención de engañarlo, ni siquiera
esionó lo
urrió algo, consciente o no, tam
partamento para que su amiga se c
*
na al día siguiente; se había quedado en el apartamento de Elsa durante toda la
oz baja, y así evitó que sus co
elegante, atractivo, de cabello rubio y ojos azules
Hablé con tu jefe y te dará el día -informó
o iba en picada. Sus compañeras la envidiaban por tener un marido como Raymond, porque ella inv
o era costumbre. Llegaron al apartamento. Todo estaba impecable, si
nto -ordenó Raymond. Se acercó al bar, se sirvió un trago y luego se sentó frente a su esposa. La observó a los ojos-. No me agrad
sianas estuvieran dañadas, pero eso no le intere
tía que en algún momento terminaría por decirle lo del bar-. ¿Por qué con mi hermana? -inquirió, y la voz se le cortó-. Habie
de un solo g
n rato, y luego charlamos. Estas emociones n
mbargo, era cierto: se sentía muy débil, cansada, y de pr
nseguida bajó de la cama. No deseaba estar en el mismo sitio que su
ecordó que no había respondido a su interrogant
bebió de un solo
r. Es muy diferente a ti, más desenvuelt
ngre hervía en sus venas al escucharlo. Inte
itir eso jamás
mis órdenes. Si no estás dispuesta a serlo,
ía quedado el hombre del cual se enamoró. Aquel que le juró a
n para darte un heredero. Ella cuida mucho su figura, y los bebés no están en sus planes -habló irguiendo su barbilla-.
ado y una idea se le vino a la mente. Entonces bebió un par de tragos más
sorpresa -dijo Kend
a su mamá
trozado -expresó
sus ojos azul
on la empresa
egó con l
ontré con otro hombre en nuestro apartamento, y está embarazada de ese suje
¿Cómo se atrevió? -bramó, mirand
re de Raymond apareció en el s
divorciarte y dejarla sin nada -propu
ir que alguna mujer engañara a su único hijo. Al día siguiente le p
ecto al despacho de su nuera y, sin dec
resaltó y se
endra? -cuestionó, perc
nfurecida-. Ese bastardo que llevas en el vientre jamás tendr
tió como si le clavaran estacas en el corazón. De
ónde saca esas cosas? -i
ante en el apartamento. Vimos tus fotos, abrazada a él
suegra que eso no era cierto, pero Kendra no le dio oportunidad. C
iaba las lágrimas. Entonces se estremeció al recordar que amaneció una noche en un
oficina. Entre tanto, las pa
te en el apartamento que
. Entonces su corazón
una trampa. Les dijiste a tus padres que te soy infiel -bramó
ando te contaba lo doloroso que era el procedimiento, los pinchazos en mi estómago, las molestias... jamás mostraste un ápice de preocupación -derramó varias lág
pruebas de mi inocencia y le demostraré a tod
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