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Casada con el padre de mi hijo.

Capítulo 3 Despedida y divorciada.

Palabras:2034    |    Actualizado en: Hoy, a las 00:44

nd, ella era culpable. A la mujer le parecía escuchar murmullos en todas partes, señalándola como una inmoral. Sin em

pero no hubo inconvenientes hasta aquella mañana. Al ing

unció el ceño, creyendo que la causa era el es

r los motivos de mi despido -

odó los lentes y

a y se sentara-. Sabemos que te mereces una mejor indemnización, pero vamos a declararnos en quiebra. Por eso te recomiendo aceptar lo que te est

acerca de la crisis era cierto, así que no pu

ucho -informó con

arán el empleo. El dueño, a pesar de ser un hombre joven, es... un poco difícil -añ

os. Luego decidió volver a casa. Al ingresar, se encontró nuevamente a Noemí en su apa

stó al verla

ntentó lanzarse sobre Myriam, pero Ray

ate -

ar en ti, sabiendo que siempre me ha

vó con resenti

padre, mientras que yo era la bastarda, la ilegítima -gritó iracunda-. ¡Sí, te

ierto que nunca se llevaron bien, pero ja

vengas a buscarme llorando, arrepentida -advir

loca? -inter

gitada y lo mi

soportando humillaciones. No le interesaba limpia

jo mis condiciones -refutó, y le

e lo que sea -gritó Myriam. Sacó sus malet

centavo -indicó Raymond-. Le pediré a mis

labios. Sintió un

Sacrifiqué mucho, incluso mi salud, por complacerte... por darte el hijo que tú, por infértil, no

n hombre que siempre la engañó, que nunca valoró su sacrificio. Llevaba un bebé en su vientre solo por complacerlo. Ese niño no fue c

vehículo y, mientras caminaba por el césped, un balón choc

una sonrisa traviesa. Tomó el baló

os columpios. Otros pequeños, junto a sus padres, aprendían a montar bicicleta. En la cancha, varios niños jugaban fú

Por primera vez colocó su mano en el vientre,

da. Ahora lo había perdido todo, pero comprendió que no estaba sola. Tenía un

. Lo imaginó jugando en el parque,

-aseguró. Se puso de pie. Antes de marchar

de Elsa. Le contó lo sucedido con Raymo

tisfacción. Además, luchaste muc

rfiló una

ise ser mamá -suspiró profundo-. Ahora tengo un motivo por el cual luchar. Mañana iré a la empresa que me

*

só al edificio. Sus colaboradores, al verlo llegar, dejaron de charlar entre ellos y se

diato caminó con paso firme hacia su despacho-

manos temblorosas,

y observó cómo su jefe enfoc

stionó, apretando

para enviar la mercadería a Sudaméric

a gritar a todo el mundo. En eso

ndo? -indagó, m

lenas de alimentos para enviar a nuestros mejores clientes en Sudaméric

r -se escuchó u

dirigieron sus ojos a la atractiva mujer t

aunque no recordaba en dónde había visto a una mujer tan hermosa-. ¿Cómo puedes ayudar? -cuestionó, v

se acla

on. Nosotros tenemos contactos. Si me permite hacer

rald y le brindó u

le dedicó un

ó-, hagan lo que la

asta su escritorio. De inmediato, la mu

Enseguida le pasó el auricular a la joven para que se pusieran de acuerdo. Luego

e limitó

mi oficin

onado, pero un simple "gracias" no estaba de más. Cuando ingresó al d

mosa -e

ntestó él con sequedad-. N

ojos. Le llamó la atención que un hombre tan j

esa no necesitamos más gente. Sin embargo, el señor Hamilto

daría el cargo sonó a "pago de favor". Sin embargo, necesitab

, pues él ni siquiera le h

la ayude con sus labores en la empresa. Tendrás que dividirte entre apoyarla a ell

el empleo que esperaba,

to -e

s Humanos. Él no se tomó la molestia de leer su hoja de vida, lo cual fue una suerte pa

anda, una muchacha de cabe

o estuvieron lejos del de

onó, temblorosa-. ¿El señor Ge

ió y negó c

trabajaré para su

en una gran "O", pero no

pezó a decir-. Tiene muy mal carácter, es demasiado perfeccionista. No le agrada que la g

.. complicado -murmuró

jando con él, nunca le conocí novia alguna -indicó-. Con quien siempre sale es con e

agradaba inmiscuirse en chism

spetar sus gustos

ximó a ella y

hizo algo malo. Quizás lo engañó con otro, o lo recha

nto, para suerte suya, la puerta de la ofici

ió textualmente todo lo que su

yriam y pidió a su secretaria que redacta

erca del empleo. Pagó la renta por anticipado con el dinero de su liquidación, y luego fue a casa de Elsa para contarle del nuevo trabaj

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Casada con el padre de mi hijo.
Casada con el padre de mi hijo.
“Myriam Bennett creyó tenerlo todo: Un esposo perfecto, un matrimonio estable, solo les hacía falta un hijo, ella deseaba ese bebé para ser feliz con su marido, y él solo anhelaba ese niño para no perder su puesto de director en la corporación. La presión era muy grande para ella, que se sometió en reiteradas ocasiones a tratamientos de fertilización, sin resultado, hasta que su marido le exigió un bebé, así tuviera que acostarse con otro hombre. Gerald Lennox es un hombre frío, quien dedica gran parte de su vida solo a trabajar, no tiene novia, ni está interesado en tenerla, pues la mujer a quién amó lo rechazó, su mejor amigo insiste en buscarle pareja y una noche en un bar, tras perder una apuesta, debe acostarse con una mujer a la que no conoce, y que su amigo eligió. Los destinos de Myriam y Gerald se unirán de una forma que ellos no imaginan, a pesar de que ninguno de los dos se soporta. Obra registrada en Safe Creative: 2208091753609 ©Angellyna Merida, 2022. Queda prohibida la distribución, copia, adaptación de esta obra sin el permiso del autor, este libro se encuentra registrado en el Instituto de propiedad intelectual de Ecuador.”