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Casada con el padre de mi hijo.

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Capítulo 1 Introducción: ¿Me acosté con otro hombre

Palabras:2325    |    Actualizado en: 20/04/2026

n voz gruesa el anciano-. De lo contr

se sobresaltó y se detuvo en la puerta de la oficina familiar. Había es

ada hubiese ocurrido. Pero al oír la palabra hijos, recordó que, en algún momento, pensó que tener un niño podría afianzar su matrimonio.

eo de sus suegros por ser abuelos, pero jamás imaginó que llega

ión se volvió fría, tensa; ya no se hablaban como antes. Raymond estaba casi siempre aus

d se acercó solo a sus padres, dejándola a ella de lado. Myriam notó que murmuraban entre ellos y desa

o, en el desp

centró en los balances de la empresa, sin apartar la vista de su padre. Sabía bien q

se haga cargo de la empresa, para que tú tomes vacaciones con Myriam... y engendres al heredero -propuso-. Llevan siete años

*

as de cumpleaños y los aplausos de l

Myriam al acercar

tomó la bolsa y

n heredero -expresó, mirándola fijamente a los ojos-.

ó, parpadeando

Eh... -

pareció e

icia, papá -masculló entre

sacó a su esp

m liberó el aire que ha

do, la fertilización... Quizá

n furia. Giró el rostro, des

todos sabrán de mi problema, y no pienso ser la burla de nadie -refutó, respi

rme de otro?" retumbó

y sintió que la sangre se le iba a los

so? -susurró, tratando

? -pregun

respondió ella, o

rario, buscaré una mujer que esté

podía creer lo que

una máquina de fabricar be

pujó a su esposo y pisó

? -gruñó Raymond-.

. Myriam no respondió. De pronto,

r abrir la boca para reñirla, ella bajó del vehículo, cerró la puerta con

ante. Alzó la mano y un taxi se detuv

*

. Lanzó las llaves al valet para que estacionara su BMW y entró

e alimentos Lennox. Tenía una fría mirada azul, piel clara y cabe

ntando coquetear con él. Gerald era atractivo,

tomó asiento. Comenzaron una partida de pók

ujer que te llevarás a la cama -propuso

ló, negando

ca, la mujer de la que creyó enamorarse. Suspiró al pensar

in. Los demás soltaron carcajada

d-. No volveré a caer en tus juegos,

whisky, mientras l

sa mujer que pasó cerca: cabellera o

vuelvas a divertirte esta noche -dijo, se

aso firme y elegante. No parecía una mujer de una noche, ni alguien que se prestara p

nos tragos. Al ingresar, varios caballeros habían centrado su atención en ella. Siempre captaba miradas. Sin

ras charlaban. Myriam le contaba la di

o Raymond le había hecho sem

er? -preguntó, bebi

el tequila de

ilización sea una opción -balbuceó, sin estar conv

te liberal, sonrió y

e apuesto y habría hecho un bebé -bromeó, señalando con la

onrisa apagada, mientras notaba cómo varios ca

nexpresiva de un hombre atractivo, de ojos azulados.

za. La idea de Elsa er

one. Ya lo intentamos... y mis ór

z entrecortada. Sentía que, de

igió al baño. Al salir, fue interceptada por un hombre muy apuesto y galante, quien

so. Pensó que, tal vez por los tragos que había ingerido, estaba viendo alucinaciones. Pero entonc

acercó a la mesa. El apuesto caballero la miró. A pe

l llegar al lujoso hotel, Gerald se dio cuenta de que la mujer se había quedado dor

a se le secó. Era una mujer hermosa, esbelta, d

ente en brazos. Pero, de pronto, vislu

á ca

lido de sus ojos se nubló al

rca de su pecho. Inhaló su aroma dulce, a violetas,

o. Las mejillas sonrosadas eran encantadoras, y el cab

rcharse en silencio cuando escuchó su

yas... te

ontró a la bella dama de pie. Se aclaró la garganta al ver cómo dejab

eñora. Deténgase -

o sin sentir tanta pasión..

su mente alucinada cre

con otro hombre. Y, frente a sus ojos, ella s

iato, pero no era un hombre que se aprov

í», se ordenó mentalmente. Salió de l

*

m. Frunció el ceño y abrió los ojos de golpe. Se llevó una mano al

y? -susurró,

as tiradas sobre la alfombra.

í misma. Parpadeó varias veces-

nada más. Se sobresaltó cuando escuchó el sonido del móvil. Se levantó, buscó el bolso y lo

gió Raymond al otr

ceó, buscando su vestido-

. Espero que le digas a tu amiga que

to. Miró a su alrededor. Buscó entre las sábanas y la mesa

que pudo haberse acost

abeza. Le dolía-. No pude haber traicionado a Ray

*

ó aliviada al encontrarla. Necesitaba saber si su ami

te habías ido a casa -dijo la ginecóloga-.

contó lo sucedido

una carcaja

ya sido muy at

fulminó co

ión antes que traicionar a Raymond -dijo, sintiendo un nudo en la garganta-. No

nció los

rió esa idea. No tendría por

ntar a su amiga con las co

e ese sujeto del bar tampoco re

ropa limpia para que se duch

*

. Ya se había estado preparando desde días antes de aquella noche confusa, y

, compró varias pruebas caseras. Siguió las instrucciones y, mientras

ue el estómago se le revolvía por los nervios. Cuando el reloj marcó el t

xclamó con inf

monio. Sin esperar más, se dirigió al consultorio de Elsa. Necesitaba que la revisara.

la fertilización... o de

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Casada con el padre de mi hijo.
Casada con el padre de mi hijo.
“Myriam Bennett creyó tenerlo todo: Un esposo perfecto, un matrimonio estable, solo les hacía falta un hijo, ella deseaba ese bebé para ser feliz con su marido, y él solo anhelaba ese niño para no perder su puesto de director en la corporación. La presión era muy grande para ella, que se sometió en reiteradas ocasiones a tratamientos de fertilización, sin resultado, hasta que su marido le exigió un bebé, así tuviera que acostarse con otro hombre. Gerald Lennox es un hombre frío, quien dedica gran parte de su vida solo a trabajar, no tiene novia, ni está interesado en tenerla, pues la mujer a quién amó lo rechazó, su mejor amigo insiste en buscarle pareja y una noche en un bar, tras perder una apuesta, debe acostarse con una mujer a la que no conoce, y que su amigo eligió. Los destinos de Myriam y Gerald se unirán de una forma que ellos no imaginan, a pesar de que ninguno de los dos se soporta. Obra registrada en Safe Creative: 2208091753609 ©Angellyna Merida, 2022. Queda prohibida la distribución, copia, adaptación de esta obra sin el permiso del autor, este libro se encuentra registrado en el Instituto de propiedad intelectual de Ecuador.”