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El Contrato del Heredero Prohibido

Capítulo 4 La sangre no miente

Palabras:1786    |    Actualizado en: 16/04/2026

bilidades médicas. Apenas cincuenta minutos después de la llamada de Caleb desde el int

staba de pie junto a los ventanales, inmóvil como una gárgola esculpida en obsidiana, con la mirada perdida en la lluvia que ahora

tercero el que hizo que el estómago de Mila se contrajera en un nudo doloroso. El Doctor Evans era un hombre de unos cincuenta años, de rostro afilado y modale

la presencia de Mila-. He traído el equipo de secuenciación rápida. Si la carga vir

sta de Caleb, su voz cortan

poniéndose entre el médico y el pasill

rmiendo. No voy a permitir que un extraño lo pinche o lo asuste e

mortecina del amanecer que comenzaba a filtrarse po

l procedimiento a mi ex-esposa antes de que decida llamar a la

garganta, abriendo el m

Un algodón en la parte interna de la mejilla. Durará cinco se

los ojos implacables de Caleb. Sabía que había perdido. Si se resistía físicamen

al médico hacia la habitación trasera. Caleb los siguió a una distancia calculada, deteniéndose en e

eo. Dormía con los labios ligeramente entreabiertos, abrazando su león de peluche. Mila s

en -susurró ella, mientras

rmullo de protesta, pero no abrió los ojos. Mila sostuvo la respiración hasta que el médico retiró el his

ón comenzó a vibrar en la habitación. Para Mila, s

ió el médico, retirándose hacia la sala princ

lo hic

tud sádica. A las cinco de la mañana, la lluvia por fin se detuvo, dejando paso a un amanecer páli

evitar que sus manos temblaran. Se sentó en una de las silla

l estudio con pasos medidos, como un tigre enjaulado que ya ha olido la sangre y solo espera que se abran los barrotes para saltar sobre su

. La amenaza resonaba en la cabeza

ido de la máquina del Doctor Evans se detuvo de

bre la encimera. Sus dedos se aferraron al borde de granito con tanta fuerza que

iador y deslizó el dedo por la pantalla. Sus ojos recorrieron lo

ovista de cualquier emoción-. El análisis ha concluido.

n tres grandes zancadas. No miró la tableta; cla

sultado

alla para que Caleb pudiera ver la gráfica brillante- es del 99

erró los ojos, dejando que la primera lágrima de pura y absoluta derrota resbalara por su mejilla. Había terminado. Su libertad, s

ula se relajó milimétricamente, y luego, una profunda inspiración infló su ampli

de su mano, Caleb

u equipo y a ti fuera de m

las puertas del ascensor se cerraron de nuevo, el silenc

to, dejando al descubierto al monstruo territorial, posesivo y vengativo que habitaba debajo. Avanzó hac

pero chocó contra el borde de

a lado de las caderas de Mila, atrapándola en una jaula formada por sus brazos

b, su voz ronca, vibrando con una intensidad que le erizó la pi

to contenido-. Te daré la custodia compartida. Renunciaré a lo que

e le arañó la garganta-. ¿Crees que esto es una negociación corporativ

billa con un agarre firme que no dejaba lugar a réplicas. Sus ojos gri

alina y aterradora-. Es el heredero de mi imperio. Y te juro por la tumba de mi

eb. No puedes simplement

ndo la voz hasta convertirla en un murmullo aterciop

par en par, el pánico d

de ti! ¡Ya no

hasta que sus frentes casi se tocaron, obligándola a sostener su mirada implacable-. Acabas de perder cualquier derecho a decidir sobre tu vida, Mila Vane. Tus cuentas bancarias ya est

l suelo desaparec

golpeando inútilmente el p

ovilizándolas contra su propio pecho-. Recoge tus cosas. Despierta a Leo. Nuestro avión despega en tres horas, y si no estás a

te le quemara, y dio un paso atrás, ajustándose

a familia, Mila. Nos esp

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El Contrato del Heredero Prohibido
El Contrato del Heredero Prohibido
“Un contrato de un año. Un secreto guardado por tres. Una obsesión para toda la vida. Mila Vane firmó un contrato para ser la esposa perfecta y decorativa del despiadado CEO Caleb Thorne. Ella conocía las reglas: no hacer preguntas, sonreír para la prensa y, sobre todo, no enamorarse de un hombre con el corazón de hielo que aborrecía la idea de formar una familia. Cuando los 365 días de su acuerdo terminaron, Mila firmó el divorcio y huyó al otro lado del Atlántico con el corazón roto. Lo que nunca le dijo fue que, al irse, llevaba en su vientre al heredero que él juró jamás tener. Tres años después, Mila ha reconstruido su vida desde las cenizas. Es una fotógrafa de éxito en Londres, independiente y dedicada en cuerpo y alma a su pequeño hijo, Leo. Su mundo es un santuario perfecto... hasta que el diablo llama a su puerta. Caleb Thorne cruzó el océano buscando a su exesposa únicamente para exigir una firma en unos documentos legales olvidados. En su lugar, se topa de frente con un niño de ojos grises que posee su mismo ceño fruncido y su temperamento volcánico. Para el implacable magnate de Nueva York, la traición es imperdonable. El hombre que aseguraba no tener sentimientos de repente es consumido por una posesividad primaria, oscura y absoluta. No solo exige a su hijo; exige recuperar a la mujer que se atrevió a desafiarlo. Utilizando el poder ilimitado de su imperio corporativo, Caleb saboteará la carrera de Mila, congelará sus cuentas y destruirá su mundo pieza por pieza hasta acorralarla. El ultimátum es simple: o Mila vuelve a su mansión y a su cama, o perderá todo lo que ama. Comienza una guerra salvaje de voluntades donde la pasión es tan letal como el resentimiento. En una jaula de oro construida con chantaje, ¿podrá Mila resistirse a la seducción del hombre que juró odiar? ¿Y podrá la inocencia de un niño sin miedo ser la única fuerza capaz de domar al "monstruo" corporativo antes de que se destruyan mutuamente?”