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El Contrato del Heredero Prohibido

Capítulo 5 El primer golpe maestro

Palabras:1669    |    Actualizado en: 16/04/2026

día anterior había sido el epicentro del mundo profesional

dejado sola. Dos hombres con trajes oscuros y bultos delatores bajo las chaquetas permanecían apostados junto a la puerta de roble, inmóviles como gárgol

con el teléfono celular apretado contra el pecho. Sus ojos escocían por la

n ventanal. La ciudad de Londres bullía bajo la fría luz de la mañana, i

ós años que había firmado un contrato de matrimonio por pura desesperación económica para salvar a su mad

carrera. Con ese dinero (y el generoso anticipo que debían depositarle esa misma semana), podría contratar a Sir Arthur Pendelton, el abogado de familia

buscó el número de Julian, el director creativo de Maison

tonos antes de que

l tono cantárín y entusiasta. Sonaba ronca, tensa y

do la voz por si los gorilas de Caleb tenían un oído agudo-. Necesito que aceleres el pago del anticipo de la campaña de p

cio espeso, pesado y profundamente incómodo, roto ú

n? ¿Est

e denotaba una profunda derrota-. ¿Qué

frío del cristal de la ventana pareci

estás h

ia, me refiero a que sacaron al CEO de la cama -la voz de Julian temblaba de indignación y miedo-. Un conglomerado estadounidense acaba de comprar el cincuenta y uno po

cío doloroso en su pecho. Conocía el nombre del conglomerado antes de que J

nts -murmuró Mila, con

irectiva que el nuevo socio mayoritario impuso desde Nueva York, la condición abso

ación de m

al, marca subsidiaria o socio comercial que trabaje con la firma de fotografía de Mila Vane perderá su financiación de inmediato. Lo siento muchísimo. Yo intenté pelear por ti, te lo juro, pero m

siguió sosteniéndolo contra su oreja durante unos segundos más,

a intentaba consolar a Leo y procesar el terror de la noche, Caleb Thorne había estado moviendo piezas en un tablero de aj

o volvió a iluminarse. Era un correo electrónico. Luego otro. Luego una avalancha d

deja de entrada c

e contrato de arrenda

le informaba de que, debido a "circunstancias imprevistas y un c

SEGURIDAD BANCARIA

ían sido suspendidas temporalmente bajo sospecha de "disputa de activos conyug

uto. Implacable. Perf

ortado las alas en el mismo momento en que ella planeaba volar. Ahora entendía la verdadera magnitud del error que había cometido

am

mezclilla favorito y una pequeña camiseta blanca. Sus cabellos oscuros seguían revueltos por el sueño. Miró a los dos hombre

mbre. ¿Ya se fu

calientes y silenciosas por sus mejillas. Cayó de rodillas en medio del estudio, ex

rrando el rostro en el hombro del niño, sintiend

los rodeaba. La galería, los contratos, el dinero... Caleb lo había quemado todo hasta

por Thorne le arrebataran a Leo por no poder garantizar su estabilidad financiera. Caleb sabía exactamente cómo acorralar a sus opo

a invisible de la mejilla, forzando l

e pero firme-. Vamos a hacer un viaje.

la mención del avión borrando

, mami? ¿

queña mano de su hijo. Su mirada se endureció, fijándose en las maletas vacía

zado por una furia fría y cristalina. Caleb creía que al quitarle su dinero y su carrera, la había domesti

muy equ

sos. No estaba empacando las pertenencias de una víctima que se rendía; esta

e la dependencia. Pues bien, ella jugaría su juego. Cruzaría el océano, entraría en su maldita mansión y dormirí

que, al llevarla a Nueva York junto a él, había introduci

era de la primera maleta con un sonido áspero y definitivo

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El Contrato del Heredero Prohibido
El Contrato del Heredero Prohibido
“Un contrato de un año. Un secreto guardado por tres. Una obsesión para toda la vida. Mila Vane firmó un contrato para ser la esposa perfecta y decorativa del despiadado CEO Caleb Thorne. Ella conocía las reglas: no hacer preguntas, sonreír para la prensa y, sobre todo, no enamorarse de un hombre con el corazón de hielo que aborrecía la idea de formar una familia. Cuando los 365 días de su acuerdo terminaron, Mila firmó el divorcio y huyó al otro lado del Atlántico con el corazón roto. Lo que nunca le dijo fue que, al irse, llevaba en su vientre al heredero que él juró jamás tener. Tres años después, Mila ha reconstruido su vida desde las cenizas. Es una fotógrafa de éxito en Londres, independiente y dedicada en cuerpo y alma a su pequeño hijo, Leo. Su mundo es un santuario perfecto... hasta que el diablo llama a su puerta. Caleb Thorne cruzó el océano buscando a su exesposa únicamente para exigir una firma en unos documentos legales olvidados. En su lugar, se topa de frente con un niño de ojos grises que posee su mismo ceño fruncido y su temperamento volcánico. Para el implacable magnate de Nueva York, la traición es imperdonable. El hombre que aseguraba no tener sentimientos de repente es consumido por una posesividad primaria, oscura y absoluta. No solo exige a su hijo; exige recuperar a la mujer que se atrevió a desafiarlo. Utilizando el poder ilimitado de su imperio corporativo, Caleb saboteará la carrera de Mila, congelará sus cuentas y destruirá su mundo pieza por pieza hasta acorralarla. El ultimátum es simple: o Mila vuelve a su mansión y a su cama, o perderá todo lo que ama. Comienza una guerra salvaje de voluntades donde la pasión es tan letal como el resentimiento. En una jaula de oro construida con chantaje, ¿podrá Mila resistirse a la seducción del hombre que juró odiar? ¿Y podrá la inocencia de un niño sin miedo ser la única fuerza capaz de domar al "monstruo" corporativo antes de que se destruyan mutuamente?”