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El Contrato del Heredero Prohibido

Capítulo 2 El reflejo en el espejo

Palabras:1830    |    Actualizado en: 16/04/2026

ado el ritmo frenético y milimétrico de la

una velocidad vertiginosa, el cerebro pareció desconectarse durante un microsegundo letal. El sonido de la lluvia golpeando los ventanales del estudi

tenso como la cuerda de un arco a punto de romperse. Su mirada, siempre gélida y calculadora, descendió de

un n

a un león de peluche deshilachado con una mano regordeta, mientras la otra descansaba sobre el marco de la puerta. Tenía el cabello

aliento. No fue la repentina aparición de un infante

n los

escrutadora. No eran los cálidos y expresivos ojos color avellana de Mila. Eran grises. Un gris tormenta profundo, frío y pen

igeramente la cabeza y, en un gesto que heló la sangre en las venas de Caleb, frunció el ceño. Era una línea dura y severa de desaprobación absolut

que había retrocedido t

da, adormilada, pero teñida con una nota de exigenci

mi" actuó como

Le

lanzó hacia adelante con la desesperación de un animal acorralado que protege a su cría. Sus tacones resonaron contra la madera del suelo mientras empujaba brusca

la mirada devoradora del magnate. Levantó a Leo en brazos con un movimiento fluido y fr

la voz temblando sin control-. Todo está bien, vu

esesperadamente ganar tiempo, poner una barrera física, una pared, una puerta con

un hombre al que se le ce

lippe, se apoyó contra la madera oscura de la puerta, deteniendo su

calculador CEO había desaparecido, dejando en su lugar a una fuerza de la naturaleza pura y letal. La palidez de su rost

palabra a través de los dientes apretados. Su corazón latía tan

ado de Mila hasta la nuca del niño que se aferraba a ella. La mente de Caleb,

a me dijo que me amaba. Al día siguiente desapareció. Tres años. Treinta y seis meses. Los números encajaban co

-la voz de Mila se quebró, traicion

aso hacia atrás. Pero no fue un gesto de retirada; fue el movimiento calculado de un depredador ajustando su dist

a una furia tan fría, tan profunda y absoluta, q

un grito. Fue un susurro mortal, bajo y rasposo,

za-. Es mi hijo. Mío. Tú no tienes nada que ver aquí. Viniste

r el agua que había pedido, se revolvió en sus brazos. Apoyó sus pequeñas manos

r miradas. El magnate y el ni

fuerza, sacando el labio infer

niño, con una dicción sorprendentemente clara y un tono de mand

pre había afirmado odiar la idea de la familia. El legado de los Thorne estaba maldito; su propio padre le había enseñado que la sangre solo servía para abrir

mento volcánico contenido en un cuerpo tan diminuto y vulnerable... una p

u sangre. Ese niño

ralo y atrévete a repetirme a la cara que no es mi problema. Atrévete a mirarme a los ojos,

rimas de pura frustración

mera noche juntos que preferirías quemar tu imperio antes que tener un heredero! ¿Qué querías que hiciera, Caleb? ¿Quedarme y

de Caleb. Por un momento, una sombra de agonía cruzó sus

encogió contra el marco de la puerta, pero no apartó la mirada-. Me robaste tres años de su vida. Te

o con su propio cuerpo-. Tú no sabes amar, Caleb. Tú solo sabes poseer. Y n

s centímetros del de ella. El olor a cedro y bergamota envolvió a M

No me iré a ninguna parte. No me importan los contratos de propiedad. No me importa el maldito fidei

par en par, el terror

oce horas para estar a bordo de mi avión privado con destino a Nueva York. Si intentas huir de nuevo, si intentas esconder a m

ento mecanizado para recuperar el control externo. Lanzó una última mir

ñana, Mila. No me h

o como la cuenta regresiva de una bomba a punto de estallar. Cuando la pesada puerta de roble se cerró tras él, Mila se dejó caer contr

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El Contrato del Heredero Prohibido
El Contrato del Heredero Prohibido
“Un contrato de un año. Un secreto guardado por tres. Una obsesión para toda la vida. Mila Vane firmó un contrato para ser la esposa perfecta y decorativa del despiadado CEO Caleb Thorne. Ella conocía las reglas: no hacer preguntas, sonreír para la prensa y, sobre todo, no enamorarse de un hombre con el corazón de hielo que aborrecía la idea de formar una familia. Cuando los 365 días de su acuerdo terminaron, Mila firmó el divorcio y huyó al otro lado del Atlántico con el corazón roto. Lo que nunca le dijo fue que, al irse, llevaba en su vientre al heredero que él juró jamás tener. Tres años después, Mila ha reconstruido su vida desde las cenizas. Es una fotógrafa de éxito en Londres, independiente y dedicada en cuerpo y alma a su pequeño hijo, Leo. Su mundo es un santuario perfecto... hasta que el diablo llama a su puerta. Caleb Thorne cruzó el océano buscando a su exesposa únicamente para exigir una firma en unos documentos legales olvidados. En su lugar, se topa de frente con un niño de ojos grises que posee su mismo ceño fruncido y su temperamento volcánico. Para el implacable magnate de Nueva York, la traición es imperdonable. El hombre que aseguraba no tener sentimientos de repente es consumido por una posesividad primaria, oscura y absoluta. No solo exige a su hijo; exige recuperar a la mujer que se atrevió a desafiarlo. Utilizando el poder ilimitado de su imperio corporativo, Caleb saboteará la carrera de Mila, congelará sus cuentas y destruirá su mundo pieza por pieza hasta acorralarla. El ultimátum es simple: o Mila vuelve a su mansión y a su cama, o perderá todo lo que ama. Comienza una guerra salvaje de voluntades donde la pasión es tan letal como el resentimiento. En una jaula de oro construida con chantaje, ¿podrá Mila resistirse a la seducción del hombre que juró odiar? ¿Y podrá la inocencia de un niño sin miedo ser la única fuerza capaz de domar al "monstruo" corporativo antes de que se destruyan mutuamente?”