isible y constante que empujaba el estómago de Alessia hacia sus zapatos mientras los números digitales de la pantalla negra ascendían con una rapidez vertiginosa. Treinta
cue
tas de acero pulido se deslizaron abriéndose en absoluto sile
ía secretarias tecleando frenéticamente, ni teléfonos sonando, ni el caos habitual de un corporativo internacional. Había un pasillo ancho, flanqueado p
s de corte impecable, pero la forma en que descansaban las manos cerca de las solapas y la inmovilidad de sus posturas delataban su verdadera naturaleza. Eran muros
us espaldas con un clic sólido y metálico que s
uier visitante se sintiera minúsculo, insignificante. No había cuadros en las paredes, ni trofeos, ni fotografías personales. Toda la pared del fondo estaba compuesta por un
entado detrás de un escritorio monolítico de ébano maci
e Ca
su corazón latiendo tan fuerte contra sus cost
no se
depredador alfa no se pone de pie para recibir a una presa que acaba de caminar voluntariamente hacia sus fauces. Mantuvo su postu
hecha a medida, usada sin corbata, con los dos primeros botones desabrochados. La chaqueta de su traje descansaba perfectamente sobre la amplitud de s
estaba allí. Ella sabía que él lo sabía. Era una táctica de guerra psicológ
e temblando en silencio. Enderezó la espalda, clavó las uñas en las
lli. Soy Al
umento. Con un movimiento lánguid
cento regional. Era la voz de un hombre que nunca necesitaba gritar para ser obedecido-. Lo que me resulta verdaderamente fascinante es intentar descifrar por qué si
o sabía todo. La inteligencia del Tiburón no era un mito; sus
a cuerda tensa a punto de romperse-. Y yo no he venido a huir. He venido a solucion
etargia calculada de un felino que acaba de encontrar algo divertido co
an desprovisto de calidez, que parecían fragmentos de hielo tallado. No había alma en esa mirada, solo un cálculo frío, depredador y despiadado. La evaluó
labios-. Esa es una palabra muy ambiciosa para alguien que no tiene absolutamente
tulo personal y como representante legal de Thorne Investments. A primera hora de mañana, liquidaré el treinta por ciento de las acciones de la empresa a precio de mercado. Pondré en venta inmediata la villa del Lago de Como, la flota de vehículos y la pr
. Juntó las yemas de sus largos dedos sobre el escritorio de ébano. La t
z apenas un susurro rasposo que r
sintiendo la boca se
i necesita más garantías col
el escritorio, pero la palabra tuvo la fuerza de
e hacia adelante. El aura de peligro que emanaba de é
enes a mi territorio, invades mi tiempo y te plantas frente a mí para ofrecerme las ruinas humeantes de la
Cavelli. Es una vía para
aja, un sonido oscuro
túpida-. Genero doscientos cincuenta millones de euros en intereses mientras duermo, Alessia. Ese dinero es irrelevante para mí. No me sirve. Tu plan de pagos a plazos, l
de su plan estrellándose contra la pare
eando por primera vez-, ¿entonces por qué le dio cuaren
usar mi capital para financiar sus juegos sucios y salir impune. Me mintió en la cara. Y en la pirámide alimenticia de esta ciudad, yo no tolero la insolencia de los gusanos. S
la, el orgullo destrozado bajo el peso de la certeza de que su padre estaba muerto-
silencio del desprecio o del aburrimiento. Era el silencio de un cazador que finalmente
de ébano. Sus músculos se tensaron bajo la tela del costoso tr
minó bordeando el escritorio, sus pasos silenciosos sobre la alfomb
mpleto la luz del ventanal y envolviéndola en su propia sombra-. Es una promesa muy peligrosa para hacerla en esta o
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