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El Precio de tu Libertad

Capítulo 4 El Tiburón

Palabras:1756    |    Actualizado en: 15/04/2026

isible y constante que empujaba el estómago de Alessia hacia sus zapatos mientras los números digitales de la pantalla negra ascendían con una rapidez vertiginosa. Treinta

cue

tas de acero pulido se deslizaron abriéndose en absoluto sile

ía secretarias tecleando frenéticamente, ni teléfonos sonando, ni el caos habitual de un corporativo internacional. Había un pasillo ancho, flanqueado p

s de corte impecable, pero la forma en que descansaban las manos cerca de las solapas y la inmovilidad de sus posturas delataban su verdadera naturaleza. Eran muros

us espaldas con un clic sólido y metálico que s

uier visitante se sintiera minúsculo, insignificante. No había cuadros en las paredes, ni trofeos, ni fotografías personales. Toda la pared del fondo estaba compuesta por un

entado detrás de un escritorio monolítico de ébano maci

e Ca

su corazón latiendo tan fuerte contra sus cost

no se

depredador alfa no se pone de pie para recibir a una presa que acaba de caminar voluntariamente hacia sus fauces. Mantuvo su postu

hecha a medida, usada sin corbata, con los dos primeros botones desabrochados. La chaqueta de su traje descansaba perfectamente sobre la amplitud de s

estaba allí. Ella sabía que él lo sabía. Era una táctica de guerra psicológ

e temblando en silencio. Enderezó la espalda, clavó las uñas en las

lli. Soy Al

umento. Con un movimiento lánguid

cento regional. Era la voz de un hombre que nunca necesitaba gritar para ser obedecido-. Lo que me resulta verdaderamente fascinante es intentar descifrar por qué si

o sabía todo. La inteligencia del Tiburón no era un mito; sus

a cuerda tensa a punto de romperse-. Y yo no he venido a huir. He venido a solucion

etargia calculada de un felino que acaba de encontrar algo divertido co

an desprovisto de calidez, que parecían fragmentos de hielo tallado. No había alma en esa mirada, solo un cálculo frío, depredador y despiadado. La evaluó

labios-. Esa es una palabra muy ambiciosa para alguien que no tiene absolutamente

tulo personal y como representante legal de Thorne Investments. A primera hora de mañana, liquidaré el treinta por ciento de las acciones de la empresa a precio de mercado. Pondré en venta inmediata la villa del Lago de Como, la flota de vehículos y la pr

. Juntó las yemas de sus largos dedos sobre el escritorio de ébano. La t

z apenas un susurro rasposo que r

sintiendo la boca se

i necesita más garantías col

el escritorio, pero la palabra tuvo la fuerza de

e hacia adelante. El aura de peligro que emanaba de é

enes a mi territorio, invades mi tiempo y te plantas frente a mí para ofrecerme las ruinas humeantes de la

Cavelli. Es una vía para

aja, un sonido oscuro

túpida-. Genero doscientos cincuenta millones de euros en intereses mientras duermo, Alessia. Ese dinero es irrelevante para mí. No me sirve. Tu plan de pagos a plazos, l

de su plan estrellándose contra la pare

eando por primera vez-, ¿entonces por qué le dio cuaren

usar mi capital para financiar sus juegos sucios y salir impune. Me mintió en la cara. Y en la pirámide alimenticia de esta ciudad, yo no tolero la insolencia de los gusanos. S

la, el orgullo destrozado bajo el peso de la certeza de que su padre estaba muerto-

silencio del desprecio o del aburrimiento. Era el silencio de un cazador que finalmente

de ébano. Sus músculos se tensaron bajo la tela del costoso tr

minó bordeando el escritorio, sus pasos silenciosos sobre la alfomb

mpleto la luz del ventanal y envolviéndola en su propia sombra-. Es una promesa muy peligrosa para hacerla en esta o

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El Precio de tu Libertad
El Precio de tu Libertad
“Alessia Thorne siempre supo que la ambición de su padre lo llevaría a la ruina, pero nunca imaginó que ella sería la moneda de cambio. Cuando Richard Thorne pierde una suma incalculable en un trato ilícito con Dante Cavelli, el temido "Tiburón de Milán", la sentencia es clara: no hay prórrogas, no hay piedad. Sin embargo, Dante ofrece una alternativa perturbadora. Perdonará la deuda a cambio de un año del tiempo de Alessia. Trescientos sesenta y cinco días como su asistente personal, aislada del mundo en su fortaleza privada en el Mediterráneo. Para Dante, un hombre obsesionado con el orden y el control absoluto, Alessia es un capricho, una forma de castigar a su deudor y domar a la única mujer que se atrevió a mirarlo con desafío. Pero en el aislamiento de la isla, las estrictas reglas y la asfixiante cercanía física comienzan a jugar en su contra. Alessia no es una víctima dispuesta a agachar la cabeza; es puro fuego y rebeldía. Lo que comienza como un contrato de servidumbre y dominación se transforma rápidamente en una guerra psicológica y pasional. Dante creyó haber comprado un peón dócil, pero está a punto de descubrir que ha encerrado un incendio en su jaula de oro... uno que podría reducir su imperio a cenizas o consumirlos a ambos.”
1 Capítulo 1 El peso del apellido2 Capítulo 2 Ruina3 Capítulo 3 Entrando a la guarida4 Capítulo 4 El Tiburón5 Capítulo 5 El Piso 506 Capítulo 6 Cenizas7 Capítulo 7 Vuelo sin retorno8 Capítulo 8 La Fortaleza9 Capítulo 9 La jaula10 Capítulo 10 Las Cláusulas11 Capítulo 11 Día uno12 Capítulo 12 La cena de los condenados13 Capítulo 13 La chispa