recía inacabable, había una lista de pendientes por resolver
rado en la oficina y solo la llamaba para lo estrictamente necesario, sin embargo, habí
por los pasillos, cada vez que hacía falta buscar alguna orden o archivo, Ares e
n se esforzaba cada vez más para cumplir con sus responsabilidades y no pe
lina, levantando el rostro hacia
arecía dominar sobre todo, apenas la luz
ajustó el abrigo y se abrazó a sí misma, avanzando hacia la calle, a unos metros e
l bullicioso centro, cercana a una zona boscosa en dónde después empezaban los suburbio
vía en un pequeño cuarto alquilado en el centro de la ciudad,
an al otro lado de la calle, frente a ella, se movieron con fuerza, provocando un
a guardada del día anterior, tomando una ducha caliente
ágenes de su mente, cuando nuevamente escuchó el ruido escalofriante de las ramas mov
ente, justo en donde estaban los árboles
lina se quedó estática, prácticamente paralizada, cuando notó que esos ojos le pertenecían a una enorme bestia, un lobo
o? - Susurró Selina, notando que de su a
ola, el corazón de Selina latía tan rápido que sentía que se le iba a salir del pecho, las manos comenzaron a temblarle incontrolablemente, ella di
al único lugar seguro que tenía cerca, el edificio de la empresa, la única puerta abierta era el portón del es
ede dar paso a los traspiés y eso fue precisamente lo que le pasó a Selina, cuando, justamente en la entrada del estacionamie
.
ado controlarse, sin embargo, él sabía perfectamente
tonces debía rechazarla y alejarla de su vida, pero el simple pensamiento de esa acció
e la humana, se aisló en su oficina, llamándola solo cuando era estrictamente necesario, pe
sa estaba prácticamente solo, con un par de vigilantes que merodeaban a cada tanto tiemp
ando vio algo tirado en la entrada de la rampa, el auto se acercó
elina! ¡Su par
rostro, ella lucía algo pálida, pero respiraba y su ritmo cardíaco parecía
ntras mostraba los dientes, sus ojos observaban directamente hacia la calle que estaba frente a la empresa, había algo o alguien
n su garganta, Ares tomó a Selina entre sus brazos, levantándo
.
ve y la sensación de movimi
Comenzó a murmurar ella al t
... - Respondió la gruesa voz de Ares,
No, más importante aún, Selina m
eza, te llevaré al mé
avor, no... Estoy bien, yo estoy bien... Llévame a casa, llévame a casa por favor... - G
muy peligroso... - Intentó explic
ó. Usualmente, como Alfa y jef
a esa pequeña visita al médico, los exámenes y el tratamiento, un diner
ó Selina medio adormilada, - Por fav
timbró a Ares, su lobo que ya estaba saltando emocionado dentro de la cabez
ción... - Insistió Selina, hasta que no pu
amente él se escapaba cada madrugada de la manada, atravesando en bosque con su forma de lobo para converti
mo una adic
en ese pequeño cuarto, en ese estado, así que luego de pensarlo por un ra
.
tar a Selina, quién miró alrededor tan asust
a, lo que le recordó a aquel aterrador lobo oscuro que vio y que quería atacarla, como ella c
a golpear provocando que su estómago rugiera, con cautela ella se acercó a la puert
escondida tras la puerta y entonces un nuevo fragmento
algodón, mientras caminaba descalzo, ella se quedó por un momento atontada, viendo sus músculos perfectos y entonces ella notó que sobre la barra ha
dome o va a venir a comer? - Gruñó A
... - Comenzó a murmurar Selina, ac
con un gesto serio, como si no escuchara lo que
esesperadament
para comenzar a comer, era un sabor algo extraño, algo que ella no
os cuando vamos de cacería por el bosque... - Respondió Ares, sin inmutarse.
armado caminando por el bosque. - Cierto, creo que no pude
ato vacío, dispuesta a ll
por la muñeca, Selina lo miró confundida,
de las manos, la miró a los ojos, le revisó la pupila y luego el golpe, p
aliente, en el closet encontrará ropa, no es usada, se renueva en cada temporada de c
guntó Selina, confundida, sintien
, Selina tomó un baño caliente como nunca lo había hecho y luego volvió a la hab
da, Selina se asomó en la
usaba una de sus camisas como una bata y se veía inc
aba, lo siento. - Musitó
mientras intentaba mostrarse serio, al
pudo dejarme allí tirada o en el hospital, pero me trajo hast
¿Q
ese suave aroma de su piel recién bañada, ella llevaba el cabello húmedo, suelto y aunque intentaba cub
el lobo en su cabeza gritaba, salta
rsona... - Continuó Selina, sintiendo un extraño calor que la recorría y que la empujaba desesperadamente a acercarse cada vez más a Ares. - Entiendo que ya n
s se entrelazaban, ¿Esto estaba pasando de verdad? Selina lo miró a los ojos, que brillaron con un reflej
ía besado y ella sintió un calor desde adentro que comen
.
s, regresaba a la manada, escabulléndose pa
aria de una mujer, lo hi
nclinándose levemente ante su luna y
el bosque...
- Preguntó Freya, c
montaña, dijo que necesitaba algo de aire, que estaba un poco estresado y
a correr mucho en la madrugada
chas responsabilidades... Ya sabe, le he dicho que quiero ayudarlo más, pero a é
cho y creo que ya es momento de habl
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