Ares, como si en ese instante, él se hubiera convertido en su centro de gravedad
á, las palmas de las manos de Selina se pasearon con suavidad por el pecho de Ares, de
ba nervioso? ¿Él también sentía algo? ¿Qué estam
por su cuerpo y la piel de Selina se erizó cuando Ares comenzó a deslizar la punta de sus dedos
Selina, su lengua la probaba, descubriendo que no había un sabor o un dulce má
emecía y gruñía, ¡Es mía! ¡Es mía! ¡Tómala! ¡Márcala! ¡Es nuestra mat
n ese extraño destello dorado, encontrándose con los de Selina, ambos con la respiración agi
ismo, él no podía evitarla, la deseaba, por primera vez en su exis
a su medida, par
a por un instante, sentándose para tomar a Selina por las caderas, levan
pasionado beso, los brazos de Selina rodearon el cuello de Ares, aferrándose con fuerza, al tiempo que la
aciendo? ¿La estaba desnudan
, soltándose de Ares, él era tan perfecto y ella era
bría su intimidad, él la observó detenidamente, como si evaluará una obra, al mismo tiemp
atido del corazón de Selina, ese suave sonido, se hubiera convertido en su canción de cuna favorita
jos cerrados, concentrado, al tiempo que m
cta? ¿Era esto un sueño? ¿O una fantasía? Sopesó Selina, cuando sintió que Ares l
emitiendo un suave gemido acompañado con otro estremecimie
Selina había salido con algunos chicos antes, ella nunca se había sentido tan atraída p
este hombre ella no podía evitarlo? A pesar de que Ares no so
a, inhalando ese intoxicante aroma que lo enloquecía, rozándola con su cálida respiración,
sus ojos se mantenían cerrados y la espalda se le arqueaba, como si
os se enteraron en los hombros de Ares al tiempo que él emitía un gruñido por lo
ento, Ares se levantó, cargando a S
rza a él y en un momento, ya estaban en la habitación en
n la cama, abrazando su cuerpo, viendo como Ares retrocedió un paso para arrancarse la franela que
trellas y la silueta de un lobo, cada tatuaje era más hermoso que el
hirviendo, en un momento se arrancó el mono de piyama y la ropa inter
l ya se acercaba nuevamente, inclinándose sobre
modó entre sus piernas, abriéndole las rodillas, arrancándole el panti y quit
arle el flácido abdomen a Selina y luego levantó la mirada lige
ntre las piernas de Selina, en dónde pudo olfatear y saborear de primera mano e
erza, su espalda se arqueó al tiempo que ella prácticamente volteó lo
na de un fuego que Selina no había conocido nunca antes y que casi la hacía perder el conocimiento,
ó Ares con un gruñido bajo, acomo
e en ella con suavidad, paseándose por los alrededores,
ostando su cuerpo al de ella para besarla, al notar que Sel
empo que iba besando a Selina en los labios, en el cuello y en el pecho, dejan
e siente tan bien, que... No puedo evitarlo» Concluía la mente de Selina, cuando otro estallido
ez más, con su mástil palpitante y la mente de Ares terminó estallando con fuegos artifi
illos sobresalieron levemente, mordiéndola justo en ese punto en donde se suponía, él nunca
icialmente su parej
la arropaba, Selina sintió un pinch
marca de sus colmillos, de donde salió una pequeña gota de Sangre, proba
habían
o...? - Exhaló Selina
nte, aun con la respiración agitada, au
- Preguntó Selina esbozando
con algo como eso... Yo soy algo mejor... Soy un lobo... Un lobo dispu
.
biado, algo en él había cambiado y él lo sabía perfectamente
l había hecho lo impensable tanto pa
odiaba a los humanos, que los consideraban unos seres insignificante
iarla, ahora el
e odia a los humanos y siendo su pareja destin
del baño, que desconcentró a Ares de su
ia el centro de la ciudad para llevar a Selina a su casa, aunque ella intentaba
bía arrepentido de todo lo que ellos habían hecho? Suponía Selina
a rentado un pequeño cuarto, ella se bajó del auto aun esperando a
itó Selina parad
él, intentando relajar su expresión con un le
vo hacia las afueras de la ciudad, pero sin dejar de mirar el retrovi
o aullaba y gemía desesperado por volver con su pareja, al mismo ti
pero había un dolor mucho más profundo cavando en la cabeza del alfa, un temor muy real
que apretaba una vez más el volante, conteniendo un dolor insoportable que era producido por ese pen
su pequeño cuarto, Ares se había marchado y no l
o feliz para su jefe que no significaba nada? ¿Pero qué se esperaba ella? ¿Qu
elina «¿Por qué...? ¿Por qué me duele tanto?» Sopesó ella s
.. No quiero que sea una sola noche... Yo quiero estar con él.» Concluyó Selina si
a... - Gim
ó un pinchazo, una vez más, en su cuello, recordán
nte al espejo, Selina
una marca leve, casi imperceptible
haló Selina
.
ambió, todos los observaban con una expresión extraña, diferente, sería y una corazonad
sa al notar que su hijo estaba llegando, sin embarg
reguntó Are
lgo diferente, hay una energía distinta... - Explicó ella y luego miró a Are
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