Negándome a perdonar: enredada con el tío de mi ex
mientras escudriñaba la habitaci
que eres para tocarla?", g
: "¿Y tú quién c
o agarró y le retorció un dedo hasta un ángulo impo
agónicos, Chris lo miró
o se atrevan a cruzarse de nue
orden e intercambiaron miradas inquietas,
olls-Royce personalizado, Mariana se sen
ba para repartir besos caóticos por su cuello
geramente la nuez de él, lo que provocó qu
fuerza por la cintura, presioná
que apenas la aliviaba, como intentar rascarse un picor lle
y amenazante mientras la sujetaba con más
, mientras se aferraba a la corbata de él, con la v
entre los dientes apretados, con las venas de la fren
lamativos, se tornaron aún más m
. Sus labios, rosados y suaves, acariciaron la cincelada
embriagadora, invadió
ro cuando probó la dulzura de sus labios, su indeci
os restos del autocontrol
uvo la cabeza de Mariana y la atrajo h
e ella volvió a moverse, y sus gemidos jadeantes de
él, con voz grave y
la, con la voz temblorosa por
era y callosa, atrayéndola más cerca. Mariana se aferró
n rastro ardiente hasta su clavícula, con la voz a
gimió, abrumada por la i
coche los interrumpió. Jordy Romero, el as
e traído la medic
s con una ferocidad que
ó la situación. Retrocedió deprisa, alejándose
oleada de intenso alivio y placer los
sus rayos calentaron el rostro de la joven, hacie
intura de Chris, un testimonio de
re todo la imagen de sí misma aferrada a la
ometido y futuro jefe de la familia Pearson. Un ti
blos estaba
arregló nerviosamente la ropa, mientra
forma inesperada con la de Jordy, que había permanecid
el pánico y rápidamente le hizo u
expresión de consternación mie
Chris ya estaba completamente despierto,
vista, Mariana caminó tambaleándose por la arena hacia la carret
enta de la imposibilidad de encontrar un taxi en
Se volvió y vio el coche que ya conocía; la ventanill
e en el asiento trasero, observándola co
s pensamientos de Mariana volvieran a la noche anterior, al
tiñeron de un