El Trato de la Herencia
mente, pero cuyas bajas ya empezaban a contarse. Alexander Thorne permanecía sentado tras su escritorio de obsidiana, observando cómo la silueta
ido de un látigo-. Treinta días para convertir una farsa en una verdad legal que con
, se giró lentamente. Sus facciones, generalmente suaves pero decididas, estaban
de los cinco miembros principales del consejo de administración. Les está vendiendo la idea de un "liderazgo volátil". Dice que un hombre
tó un bufido
sta de la compra, pero sabe cómo oler la sangre. Mi abuelo le
esquina del despacho. Se sirvió un whisky puro, e
eía en la propiedad. Quería asegurarse de que yo tuviera algo que perder que no fuera sol
ón de hombre despiadado era su mayor activo en las negociaciones, pero ahora era su mayor debilidad. Nadie en los círculos de la alta sociedad creería e
lena: El preci
tía que el suelo bajo sus pies se desintegraba. La llamada del hospi
-comenzó ella,
en lugar de dársela. Margaret, que había limpiado oficinas en ese mismo distrito financiero para que El
sa distancia de seguridad que siempre mantenían. No era un gesto de consuelo; era el escrutinio de un hombre que necesitaba que
e finalmente rompió la última resistencia de Elena. Se rió, una ri
s horas que paso revisando sus correos a las tres de la mañana o a las que paso gestionando sus donaciones deducibles de impuestos mien
roca, su sombra silenciosa. La observó con una mezcla de sorpresa y una nueva forma de interés. Vio el sudor fino
ando la información con la velocidad de una super
inmunoterapia es "experimental". Quieren trasladarla a un centro público de cuidados crónicos. Usted sabe lo que eso signific
sobre la superficie pulida. El depredador en él, el hombre que Silas Thorne había mo