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Nacida para destacar: la misteriosa esposa que me robó el corazón
Autor: Everett Bastian Género: ModernoNacida para destacar: la misteriosa esposa que me robó el corazón
ndo se detuvo en seco. Se volvió, con la mira
una cuchilla. "Si todavía quieres ser mi esposa, preséntate en el hospital ma
ión. Y antes de que Dayna pudiera responder, dio un porta
a escalera para evitar desmoronarse. Su cuerpo temblaba por la debilidad y e
espo
ítulo podía tomarlo, pues ya
ión ni la redención, sino un corte limpio
do de tres años de recuerdos, algunos dulces, la mayoría, amargos. Cada rincón de es
e dejarlo
y hasta
los esenciales. ¿Y el resto? Lo dejó atrás sin dudarlo un i
izo soltar una
ía del Grupo Murray, un imperio que le ha
se había aferrado a su apellido como a una tabla de salva
apel de esposa devota, no porque f
e que nunca la vio por quien realmente era. Pero a partir de ahora, est
guientes, el divo
os de Dayna. Ni siquiera le dedicó una segunda mirada. Estaba demasiado ocupado con su quer
errumbado, suplicando, llorando, hacien
aho
ente a la municipalidad,
stalado en su silla de ruedas. La luz del sol se colaba entre los árboles y b
o esperaba que Kristopher se presen
cerca lo miraban de reojo
a respiró hondo, se acercó a él y asintió
ato. Al verla, sus dedos se apretar
pero hubo un cambio sutil, algo
ue la observaba. Instintivamente, bajó la vista hacia su blusa, preguntá
pidamente y entrecerró
o podía a
abía hecho. Realmen
pido: papeles firmados, confirmados y archivado
intió que una extraña mezcla d
fructífera". Esbozó una sonrisa amable y extend
una expresión serena pero distante. "Hoy te m
completamente
matrimonio por contrato? ¿Por qué
eó. "No olvides tu rol. Aho
Eso sonaba demasiado a alg
su lugar", que fuera una esposa d
ricas: frías, estrictas y de l
Conmigo no hay divorcio. Solo la muerte nos separa. Te casaste conmigo, así que n
miró, est
lo que acabab
do, su corazón dio un lat
ediato. No podía permitirse dar
palabras, vacías y car
flexionando sobre ello, un aut
er. Su voz, seca y firm
ó al vehículo aun así. No era el mom
daron fijos en ella. Sus dedos acariciaron inconscientemente e
¿O de verdad lo h
o, Dayna sacó su cel
a llegó una avalancha de llamadas perdidas y m
ras con Maddie. ¡Y ha pasado casi
ta el te
agas perder l
na mientras bloqueaba tranquilamente su núme
solo vistazo. Entrecerró los ojos y una leve s
ando el celular de ella se ilum
mero. Pero en el instante en que Kri
Nunca olvidaba un número. Pertenecía a Nel
ue la mayoría de los profesionales titulados envidiarían,
¿Podía Dayna... ser realm