Seré Tu Esposa, No Tu Mujer.
el dinero para la biopsia de Diego. Sentada en la gélida sala de espera, el tic-tac del reloj parecía un martille
ntó ella, arrodillándose
do, Ana -susurró el niñ
bien. Yo estoy aquí co
s sospechas, aquellas que no quería mencionar, se h
guntó Ana Laura, sintiend
l niño con una tr
ra en el pasillo. ¿Quieres
dió Diego, emocionad
hacia adelante, con las manos entrelazadas co
pasa,
ura. Diego
un golpe seco en el pecho, como si e
niño! ¡No pue
que comenzar el tratamiento de inmediato. Te aconsejo que
os ojos anegados en lágrimas-. Nunca hay médicos, nunca h
fundaciones. Tendrás que pagar, pero n
dad la hubiera acelerado. Diego ya no retenía la comida; el cáncer de estómago, el mismo que se llevó a su madre, avanz
ncia,
mujer, despertando e
a un hombre de una apostura deslumbrant
e irte -sentenció A
or
icina. Si no voy, mi papá me
? -preguntó ella, enre
¡Y ya vete! Es
de las estirpes más ricas de Italia. Al llegar a la oficina, el personal corría para atender sus caprichos. A pesar de su
una voz en el de
¿cómo
uieres q
-preguntó Alejandro, dejándo
sta con la hija de uno de n
apá. Se fue conmigo por
rés años. Vas a ser el dueño d
stío-. Estudio finanzas porque tú lo pediste. Tr
s cosas porque te nazcan! Tu abuelo y yo hemos
tó una carcaja
veintitrés añ
perios, y eso no se hace de la noche a la mañana. Tu abuelo
cierto, para mi cumpleaños vein
nsión, Alejandro e
aya... ¿q
fesor de gimnasia -presentó ella
preguntó Alejandro, escanea
, c
tó? -insist
susurró su m
ntió, restándo
y el abuelo quieren
n esa idea. Ya sabes que prefiere a t
ocura. ¿Y
madre con tono serio-. Ramón, es
edaron solos,
dirección de las empresas. ¿Y nosotros qué? ¿Nos conformare
io ya tien
formalizó su compromiso con una bailarina española. Apenas voy a cum
te, tu padre a los vei
andro subiendo las escaleras-.
ntró al cuarto de su
metido. Si él se casa primero, perdemos el control de las em
quieres
olo dos años, lo necesario para asegurar el control tot
igo esposa? ¿P
. Ah, y mañana te vas a México. Sales a las siete d
e rabia y resignación, tomó
ñana llego a México. Tengo u
Encuentro co
esperaba. Al salir del aeropuerto, su amigo Rodrigo, uno de lo
abrazándolo-. ¡Qué milagro! ¿Ac
or negocios y tengo la soga al cuello.
o, Ana Laura contaba sus últimas monedas, rogando por un milagro para salvar a Diego. Ella necesitaba di