Su omega prohibida: ¡A merced del Alfa!
por Brie
seguí, intentando ordenar mis ideas, pero cada paso en esa alfombra gruesa parecía
e la chimenea, el aroma tenue a madera, el silencio firme que lo acompañaba siempre. E
ndo el frío sin debilitarse. Llevaba un suéter oscuro que marcaba la fuerza de sus hombros y la forma de sus brazos, y el cuello alto dejaba ver apenas la línea de su mandíbula. La luz cálida del despacho
lo suficiente. Sentía un hormigueo bajo la piel desde que él entró al salón, como si mi cuerpo registrara su
ritorio y señaló la me
emos aquí
ado antes y abrió la primera carpeta. La postura de su cuerpo hablaba de concen
combinación catastrófica, más cuando todo lo que d
e yo soy una omega, mi vida cambi
o, una imagen impecable. Y he dejado que el tiempo corra, sin darme cuenta de que esto ya no puedo retrasarlo más. Pensé que podría ser para año nuevo, pero
e él realmente iba a casarse. Me forcé a leer en voz baja algunos apartados, tratando de ignorar la pr
a mesa con pasos seguros, siempre pendiente de los detalles. Yo trataba de concentrarme
ío, y ese calor, tan propio de los alfas, me recorría entera. Era injusto. Ningún supresor lograb
clinaba sobre mi hombro. Su respiración me rozó el cuello, cálida,
. No dijo nada, solo tomó el papel y escribió una frase alternativa. Lo vi mover la mano y sentí como si la temperatura del despa
la vista del documento, como si necesit
voz suave-. E
omo si algo en mí no encajara con la explicación. Me obligué a
piel reaccionaba al más mínimo roce. No era peligroso aún, pero era incómodo. Esa sens
nzando con l
zo me hacía querer alejarme y acercarme al mismo tiempo. Él parecía no notarlo, pero había algo en su postura que cambiaba apenas nue
jo pasándome
al instante. No podía permitir que él lo notara. Me moví un poco hacia atrás y fingí acomoda
es con insistencia. En cualquier otro momento habría sentido miedo de quedar atrapada allí. Ahora solo pensab
pecho cuando lo vi mover los brazos para ajustar la tela. Él no parecía notarlo, y yo agradecí que estuviera tan concentrado en los documentos como para no v
Él caminaba de un lado a otro, se inclinaba para tomar notas, se acercaba para revisar mis correcciones. Su aroma
se
unda fase al i
do muy deprisa, y era po
esto, pero había algo a lo que no estaba costumbrada, y e
rca aceleraba mi celo y d
n la mesa justo al lado de la mía-. No podemos permitir que la
o podía alejarme sin que se notara, y tampoco quería hacerlo. Me quedé quieta, consciente de cada parte de mi
recerse y me quedaba mirando demasiado tie
sh, sino que ahora estaba prometido a alguien más, en mis manos estaban acuerdos, anuncios y una promesa de una un
formando una unión esperada, casi ance
rriente caliente me recorrió desde el abdomen hasta el pecho. No supe si él lo sintió también, porque permaneció en esa posición un
mar el ardor que crecía entre mis piernas y lograr c
toque, y podría calmarme y al mismo tiempo despertar del todo
a de lo habitual. Luego se incorporó
cuerpo demasiado despierto y la presión int
dría seguir fingiendo que
deseo no era sensato, era parte d
amientos ya actu
s carpetas cerradas sobre el escritorio y respiró profundo, cansado, pare
n nos íbamos a alejar... Pero solo l
iez. No habrá margen para retrasos, así que asegúrate de descansar. -Quise responder con algo profesional, pero la voz estaba atrapada en mi garganta y tenía miedo de decir algo que me delatara, como un "calme mi calor esta noche. Quédese un poco más,
por la maña
se iba. Y antes de marcharse por completo,
para no gemir, conteniéndome todo cuanto podía. Con una mirada, con esa ma
cond
ón asignada, sin imaginarme que todo olía él. Cad
ar en territ
n proceso largo, pero
cuenta de que ese comportamiento no era normal. Tomé el bolso con manos temblorosas
esatado mi celo
cia. Yo sabía