Demasiado tarde: El traidor inocente que destruí
o departamento, contorsionando mi cuerpo en un i
do de carne viva, ampollada y supura
las heridas y mordí con fuerza una toalla dobl
o se abrió; expl
taba en el marco, su pecho subiendo y bajando, su rostro m
detenerse. Vio la botella de vodka. Vio la pomada par
edó h
e abrieron, las pupilas dilatándose hasta convertirse en pozos
voz temblando con un temblor
, siseando cuando la tela se
e, volviéndome p
eria! ¿De dónde saca
sonrisa en mi rostro. Era la única ar
cia-. A una chica en las duchas no le gustó cómo la miré. O tal
anta fuerza que pensé que
ama
ignorando el dolor d
e se divierte, Alejandro? La
asquearlo, para asegurarme de que nunca mirara lo suficientemente de cer
cuello. Su mano era grande, cálida y callosa. Apre
l mío-. Pensé... por un segundo, pensé que esta
o ahogado y ronc
as hecho? Corrí, Alejandro. Vi el fuego y corrí. Solo me impo
e un corazón roto fracturar su ira. Quería qu
s labios, las palabras sint
n -j
o, boqueando mientras el oxígeno volvía a mis pulmones ardientes
Sofía llamó. Nec
raba al final del largo camino de entrada. Alejandr
ras ponía la marcha para avanzar,
o y teatral, y rodó sob
rche, Aleja
historia se repetía: la mujer que amaba, derribada por un vehículo,
ella. Corrió hac
n tanque. Observé por el espejo retrovisor cómo se aba
. Agarré el volant
como la explosi
contra la fuerza de su ira. La bolsa de aire se desplegó, golpeándome en la cara, pero no antes de sel si
jos. A través del parabrisas destrozado, vi a Alejandro sen
cía hor
a sati