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Escapando de la jaula dorada

Capítulo 2 

Palabras:670    |    Actualizado en: 29/01/2026

el te

te lo que más temía. Mi mad

d que aquel hombre pudiera tener. Porque

vó ropa limpia y la cena. Pero yo no tenía apetito.

un pijama desconocido, sentí

que iba a explica

que volver al infierno de

lo arrastra

lente. Si causaba un conflicto direct

ebía de

ras todos dormían, salí silencio

conductor la dirección de

spejo retrovisor y sus ojo

rrio rico y remoto a tales hor

villa. Las enormes puertas de

r. Ian estaba sentado en el sofá y el cenicero

asos y levant

yectados en sangre,

é a él pa

tal vez incluso violencia

ercó, se quitó la chaqueta de

vestida así?", dijo con voz suave, p

á, luego se gir

enía una toalla s

o, secando mi cab

á mojado. Te va

abelludo ocasionalmente, lle

ígidamente, demasiado cau

estaba tram

a era más aterradora que reci

nte habló con una

a. No debí haberte abandona

presionándola c

tiene depresión. N

ma excusa

o la depresión de Jemma para

e una ternura falsa, no s

. ¿Está bien?", preguntó mientras sacaba un documento de

esto?", p

ontra

osa apareció en la

iseño. Quiere incursionar en el campo. Pero no t

se apretó

u artista. Pintarás todas las pi

ó mi me

r equipo de especialistas en el extranjero para la opera

o. "Siempre y cuando obedezcas, e

anos de Ian. Cualquier posibilidad de super

o de Jemma, que usara mi talento pa

ida por ello. Mirando su falsa ternura,

, me encont

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Escapando de la jaula dorada
Escapando de la jaula dorada
“El gran emperador del mundo de los negocios, Ian Wade, era un lunático. Encerró a cien mujeres dentro de una villa, tratándolas como premios sorpresa. Sacó una al azar para ver con quién se casaría. Todas pensaban que ser seleccionada era un golpe de suerte, pero solo yo sabía que era una maldición. En mi vida pasada, fui la elegida. Después de renacer, planeé destruir la tira magnética de la ruleta rusa y evitar ese tipo. Pero, por algún cruel giro del destino, igualmente terminé siendo la "bendecida". El día de la boda, la historia se repitió. Ian recibió una llamada telefónica, el pánico se reflejó en su rostro mientras arrancaba su flor en el ojal. "Jemma no quiere casarse y está amenazando con suicidarse. Tengo que ir a buscarla", dijo. El hombre que se suponía iba a casarse con Jemma Lane, Leland Riley, el cual era el prestigioso heredero de Crownport, irrumpió con ira. No persiguió a la novia que huyó. En cambio, se acercó directamente a mí. "Ian se escapó con mi esposa", dijo, agarrándome la barbilla. "Ahora tú pagarás su deuda. Te casarás conmigo. Eso es bastante justo, ¿no te parece?".”