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ndo de los negocios, Ian
, tratándolas como premios sorpresa. Sacó
a era un golpe de suerte, pero sol
pasada, fui
tira magnética de la ruleta rusa y evit
del destino, igualmente ter
oda, la histor
el pánico se reflejó en su rostro mi
á amenazando con suicidarse. T
e, Leland Riley, el cual era el prestigioso heredero
En cambio, se acercó directamente
i esposa", dijo, aga
migo y te conviertes en la señora Riley.
e había cruzado en mi vida anterior, l
o misericordia, no veía raz
í y a
. Me casar
u deseo y se ca
hacían de sus vidas un infierno y
blé, la mirada de cada
n sus ojos se suavizó, siendo reemplaz
ugar agarró mi muñeca con s
nos",
ró y me lle
a se arrastró por
ntaron detenernos, pero los hombres de Lel
algo así", tartamudeó el mayordomo de l
levantó ligeramente una mano y en un ins
maras enloquecieron. Probablemente los reporteros nun
a escena de la boda. Podía escuchar a la madre de Ian gritar de
a? ¿Cómo s
ro de la familia Riley. E
va a pone
a poco se fuero
arro de lujo. La puerta se cerró de go
abrocharme el cin
odía oler una mezcla tenu
perfume de Ian, ese arom
ada?", pregun
n mi vida pasada, habí
o de Jemma e incluso miedo a
nd me estudió, mientras en sus labio
smo. 'Ian realmente está ciego, bajo esa
uto rugió alejándose del lugar de la boda que h
Riley, una propiedad aún más majestuosa que la villa
jó del carro. Mi vestido rozó el sue
rdomo y los sirvientes bajaron la cabe
mitorio y me dejó suaveme
raerá ropa", dijo, mirándome con una
atreve a venir a reclamart
y salió, cerrando la
ión era negra, blanca y gr
n pañuelo para limpiar el polvo de mi cara, pero accident
zarlo y luego me quedé petr
enía una mala resolución. Claramen
hada en el suelo, alimentando con un trozo de jamón a un gato callejero con una pata rota. Llevaba el cabello re
ón dio u
y convertirme en la llamada novia de l
land tenía
ada en el lugar más des
os años, siempre hubo alguien más, observándome silenciosament
corriendo desde e
boca abajo y me retiré al sofá, pe
al. Me acosté en la cama, mirando el candelab
a la ventana y miré l
mente podría s
eléfono vibró e
eció un nombre que no quería
zón se
, pero este seguía
licé para acept
n un tono cortante. S
de es
eléfono, en
iendo una rabieta. Ya
bía escapado ese día no hubiera sido yo, s
ahora
y le dije: "Ian, ya no tenem
e silencio a
a suave risa, cru
dre sigue en cuidados intensi
se apretaba. Él siempr
s quirúrgicas. El doctor dice que como máximo le queda media hora", añadió co
De lo contrario, te enfrentarás a las c
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