Atada a ti por contrato
ista de He
me puse una camisa blanca que acentuaba mis
dura solo de pensar en ella, aunque no era mi ti
d a mi BMW. Me pasé todo el camino pensand
a enorme, pero no tuve que esperar, ya que los guardias de seguridad me conocían. El sitio estaba aba
exclamó, mientras me abraza
Yo vine po
iend
casarse. Para algunos, era más fácil salir de ese
starás en la ciud
. Estoy reemplaza
bastante difícil tomando en cuenta su palidez natural, sus canas y líneas de expresión; adem
a. Y yo estoy aprovechando la oportunidad p
nry. ¿No has consegu
uería encontrar su cuerpo
mucho", me
se acercó y nos atendió. Yo
a voz aguda y chillona
a...", c
lla, metiéndome dos inesper
la saludó mi
No sabía que ya se conoc
somos viej
do la palabra, y yo reprimí una ris
discu
uien me fulminó con la mirada, pues
rande: tenía unos cómodos sofás de terciopelo rojo y negro, así como un tu
", soltó Brittany, juguetean
, pero no me afectó, y
ndido", repliqué, aparta
é hasta la barandil
tinguir lo profesion
any, cada vez más seguro d
pecé, pero no logré terminar, pues
algo de beber", soltó y se f
l movimiento en la planta baja. El bar estaba lleno, l
Liz llevaba un vestido azul, escotado, corto y ajustado a su hermoso cuerpo, con la espalda al descubierto hasta la cintura, y tacones
fruncir el ceño y apretar el puño. Vi cómo el tipo
acercó para susurrarle algo al
pareciendo, justo cuando yo ya me había
satisfecho con el sabor del whisky. A
entando plantarme otro beso, pero es
, salió de l
bailando tan desenfrenada que sentí crecer mi excitación. Empecé a imaginarme ras
.. ¡Y Liz se frotaba contra él! La escena hizo que me hirviera la sangre y me dieron ganas de meterle un puñet
ones. No les quité los ojos de encima a Liz en ningún momento. Al pasar por la barra,
bjetivo se dio la vuelta, le vacié la
cuenta de que tenía los ojos cerrados. Cuando los abrió, su
cto seguido, comencé a secar a Liz. Cuando pasé la tela por sus senos, sentí que me recorría una desca
almente, la joven me quitó el pañuelo de la
sitaba hacer mía a esa mujer. Decidí qu
intentando besarme y, por supuesto, intentando meterse en mi cama. Se fue
Liz. Por fin la suerte empezaba a sonreírme. Necesitaba tenerla, hacerla mía... Solo entonces se me quitar
spidiéndose de su amigos. Vi que estos últimos se iban y luego ella s
cuenta de que tenía los ojos cerrados. Golpeé la ventanilla, sobresalt
e de nada le serviría poner
subí a su auto, el aroma de su perfume me golpeó. Intenté hablar y coquet
¿Cómo era posible que una chica de 21 años,
para meterse en algo así. ¡Aunque podría hacerlo por dinero! ¿Sería posible que fuera una acompañante de lu
esidencial y camin
habitaciones, de las cuales tres eran suites. Además, había tres estancias m
a casa. Eso sí, la cocina era enorme porque me encantaba cocinar; me recordaba a mi
. Luego, decidí darme una ducha, mientras me