“El día de mi cumpleaños número 28, mi novio, la superestrella Javier, me dejó plantada. Tenía que consolar a su coprotagonista, Karla. Unas horas después, vi la foto de paparazzi que puso fin a nuestros siete años de relación. Javier estaba en un bar oscuro, con el brazo alrededor de una Karla bañada en lágrimas, la cabeza de ella sobre su hombro. A la mañana siguiente, lo confronté. Insistió en que solo era "actuación de método". -Solo estaba borracha -dijo, pasándose una mano por el cabello-. Confesando sus sentimientos por su personaje. Me llamó dramática y paranoica por cuestionarlo. Dijo que estaba tirando a la basura siete años por una "estúpida foto". Era la misma manipulación que había usado durante años, envolviendo su infidelidad emocional en un bonito moño de "actuación de método". Pero esta vez, no lloré. Sentí una calma repentina y escalofriante. -Me arrepiento de cada segundo que perdí amándote -le dije-. Terminamos.”