Dejé al tacaño de mi marido en la ruina
migos de la universidad de Isaa
encargaba de todos
os ingredientes, cocinaba para todo
papel del anfitrión perfecto,
me entregó una hoja de
upuesto, échale un vistazo.
rápida
fríos hasta platos principales calientes y sopas, con el pre
n de semana necesito acompañar a Aileen,
reguntó: "¿Entonces cómo voy
e pedir comida a domicilio". Le devolví la hoja
más, la comida a domicilio no muestra la misma
uanto a la sinceridad", lo miré, "¿tu sinceridad
alabras y fina
domicilio, pero el presup
supue
fui al hospital tem
i no podía ocultar su enojo. "¡Sabrina! ¿Qué ord
una botella de vino de cortesía", dije con calma, "los ingredientes
aba: "Quedamos en un presupuesto de cientos de dólares, ¡pero gastas
anquilamente: "Tú pagas m
o tanto d
trimonial, los préstamos sin interés están limitados a doscientos dólares, cualquier e
emo solo hub
su cara ponié
, ¿estás
da". Colgué y puse mi tel
ión y su tez aún estaba pálida. "Sabr
zana pelada, "solo le est
tió, medio
una llamada de Doris
! ¿Qué te pasa? ¡Dejaste a Isaac en ridículo en la
reglas que esta
lo gastar un poco más de tu dinero? ¿Por qué
ener las cuentas claras. Isaac
manera de hablar es esa! Mira, Sabrina, nuestra
on Isaac a presentar la
atreve
gué el teléfono directamente y el