“Me obligaron a pagar el precio de los pecados de mi padre. Me vendieron al mejor postor, un monstruo peligroso con una cara hermosa: Lucas Valentino, el Don de la mafia Cavazzo. Lo dejó claro desde el momento en que me sacó de la subasta: puedo luchar contra él, pero nunca ganaré. Y la única salida es pagar el precio máximo.”