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El arquitecto de su propia ruina

Capítulo 4 

Palabras:1274    |    Actualizado en: 30/09/2025

ista de So

i a trabajar. Revisé planos. Sonreí a los mensajes de Ricardo y respondí a sus llam

, cada toque casual, era una mentira que raspaba mis nervios en carne viva. Vivía en

erraba a mí como un abrigo húmedo. Mis pensamientos estaba

he cada mañana y un licuado junto a mi plato en la cena-. He estado hablando con un nutriólogo. Necesitam

os, demasiado agotada para discutir, diciéndome a mí misma que sol

us ojos brillaban con una emoción fabricada. -Tengo

mio Pritzker y había cimentado mi nombre en el mundo de la arquitectura. Era mi obra maestra, una si

aba reunida en la base del edificio. Y de pie junto al

? -pregunté,

maras-. Estamos anunciando una nueva iniciativa de la ciudad para la preservación arquitectónica, y pensé, ¿qué mejor luga

convirtiéndolo en parte de su marca. Puso su brazo a mi alr

alma de la ciudad, de la importancia de los códigos de segu

scó desde un panel de servicio en

pasando de gris a negro. Una pequeña y brillante

sa se abalanzó, las cámara

mentos, carbonizando una sección de la fachada y rompiendo un solo panel de vidrio antes de que

antó las manos, tranquilizando a la multitud. Ordenó a su se

e volvió hacia los repor

idente resalta un problema crítico. Subraya la necesidad urgente de actualizar los códigos de seguridad, especialmente e

s. No tuvo que decir mi nombre. Había plantado la semilla. El incendio en e

. Esto no fue un accidente. Fue una trampa. Había orquestado todo este evento para mancha

dentificador de llamadas decía 'Padrino'. Eduardo Ferrara. El formidable magnate de los medi

temblando liger

n baja y urgente, despojada de toda amabilida

la ventana, una pequeña y satisfe

o puedo

Eduardo era como grava-. Nunca confié en él. Ese incendio fue provocado, Sofía. M

re se m

nálisis de sangre recientes. Te han estado drogando sistemáticamente, Sofía. Un sedante de bajo grado, consistente

fusión. El agotamiento. Todo encajó,

engo un equipo a dos cuadras detrás de ti.

cho? ¿Ya viene en camino? -hizo una pausa-. Bien. Se está convirtiendo en un problema. Enciérrenla. Diremos que t

n. -Mi amor, era el director de un retiro de bienestar privado en las afueras. Desp

amino privado. Adelante, pude ver a dos hombres

ara llevarme.

desviándose bruscamente mientras yo lo giraba con fuerza hacia la d

a toda prisa. Una camioneta negra frenó en seco detrás de nosotros, y

se interponía entre Ricardo y yo, quien ahora estaba fu

! -gritó-. ¡Estás tenien

mioneta, débil y desorientada, escuché la voz d

mbiado. Ella s

Ricardo, contorsionado por una rabia tan pura que era aterradora,

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El arquitecto de su propia ruina
El arquitecto de su propia ruina
“Era una arquitecta de renombre, comprometida con Ricardo Montero, el político del momento en la Ciudad de México. Yo diseñé nuestra vida perfecta, y él estaba a punto de convertirse en Jefe de Gobierno. Entonces encontré un video en una carpeta compartida en la nube. Era de él, casándose con su jefa de campaña embarazada, hacía tres meses. Yo solo era un adorno para su imagen, una "novia de pantalla" que planeaba desechar después de las elecciones. Para mantenerme dócil, drogaba en secreto mis licuados diarios, haciéndome sentir aturdida y confundida. Provocó un incendio en el edificio que me hizo ganar un premio para arruinar mi reputación, y luego intentó encerrarme en un hospital psiquiátrico, alegando que había sufrido un colapso nervioso. Pero el golpe final vino de mi padrino. Descubrió que la manipulación de Ricardo comenzó hace siete años, cuando le pagó a alguien para que saboteara mi tesis universitaria, destrozando mi confianza solo para poder aparecer y ser mi salvador. Mi relación entera no era solo una mentira; era una jaula que él había diseñado desde el principio. Así que volé a Madrid y pasé seis meses con el equipo de producción de mi padrino. Creamos un documental de noventa minutos para exponer cada crimen, cada mentira. Y planeamos transmitirlo en vivo, interviniendo la señal de su mitin final la noche de las elecciones. Lo llamamos "El Arquitecto de Mentiras".”
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