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La Esposa Abandonada, El Arrepentimiento del Multimillonario

La Esposa Abandonada, El Arrepentimiento del Multimillonario

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Capítulo 1 

Palabras:1121    |    Actualizado en: 06/08/2025

l rostro bañado en lágrimas, suplicándome que le diera mi boleto porque su madre supuestamente se estaba

a. Luego me ofreció un vaso de agua que, sin que yo lo supiera, estaba drogada. Despert

riCaminaElDesierto. Se jactaron de la supuesta bancarrota de mi familia y me ordenaron que me disculpara con Carla. Cuando me negué, los guar

gritaba que estaba perdiendo demasiada sangre, pero a Leonardo no le importó. Luego, un saco de víboras

gritó pidiendo el antídoto, pero Carla "accidentalmente" tiró el frasco, haciéndolo añicos. Leonardo, más preocupado por su

ndo los guardaespaldas de Leonardo me obligaban a ponerme de

ítu

loj. Mi vuelo de Volaris abordaba en una hora. Fue una reservación de último minuto, pero no

cerca de la puerta de embarque, u

ria

e mi esposo. Tenía la cara surcada de lágrimas, los

é haces aquí

rrándome del brazo.

favor, tiene

ahogada por

mal. Tengo que llegar a casa, pero todos

mbloroso el letrero d

tu boleto? Te lo pagaré, ¡te p

ícula. Esto no era un pase de autobús;

implemente darte mi boleto. El nombr

pero toda la situac

u voz cada vez más fuerte-. Por favor,

ía teatral, una actuació

mi aniversario con Leonardo. Busca otra maner

nte, reemplazadas por una mirada gélida y dura que nunca le h

la vuelta y se alejó a toda p

sabor de boca, pero lo dej

un abrazo de Leonardo. En cambio, estaba de pie en

arla? -preguntó, su

e qué hablas? Me encontró en el aer

za, una mirada de profund

irada cuando su madre está en su lecho de muerte. T

so es ridículo. Le dije que rentara un coche

mable tocó sus labios. Era la sonrisa que siempre

i amor. Siempre

y regresó con

e esto. Olvidémonos de esto y

repentino cambio de tono fue tranquiliza

o. Lo último que recuerdo fue la sonrisa amable de L

oca seca y la cabeza me martilleaba. No estaba en mi

to de color dorado bajo un sol abrasador. No había nada más

ba. Me cubrí los ojos y miré hacia arrib

Carla Morales estaba sentada con una sonrisa de superioridad, sost

orsionada por un megáfon

uy desarrollado, Ariadna! ¡Ahora ve

agudo y cruel que reso

una interfaz de transmisión en vivo. Un hasht

tiendo mi sufri

lada. Me puse de pie, con las piernas temblorosas

té, mi voz ronca pero clara-

o fuerza. Querían un espectáculo

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La Esposa Abandonada, El Arrepentimiento del Multimillonario
La Esposa Abandonada, El Arrepentimiento del Multimillonario
“Mi vuelo de aniversario estaba a punto de abordar cuando apareció Carla, la asistente de mi esposo, con el rostro bañado en lágrimas, suplicándome que le diera mi boleto porque su madre supuestamente se estaba muriendo. Era absurdo, pero le dije que buscara otra forma, sin saber la trampa en la que estaba cayendo. Cuando llegué a casa, mi esposo, Leonardo, me confrontó, acusándome de abandonar a Carla. Luego me ofreció un vaso de agua que, sin que yo lo supiera, estaba drogada. Desperté sola, varada en un desierto abrasador, con el sol como un infierno ardiente sobre mí. Un helicóptero apareció en el cielo. Vi a Leonardo con Carla, quien sostenía un teléfono, transmitiendo en vivo mi tormento con el hashtag #AriCaminaElDesierto. Se jactaron de la supuesta bancarrota de mi familia y me ordenaron que me disculpara con Carla. Cuando me negué, los guardaespaldas de Leonardo me quitaron los zapatos, dejándome descalza sobre la arena ardiente, donde luego arrojaron clavos oxidados frente a mí. Me obligué a caminar, con los clavos perforando mis pies, dejando un rastro de sangre. El médico a bordo gritaba que estaba perdiendo demasiada sangre, pero a Leonardo no le importó. Luego, un saco de víboras de cascabel, las más venenosas del desierto, fue arrojado en mi camino, atacando mi miedo más profundo. Me quedé helada, paralizada por el terror, mientras una víbora se deslizaba hacia mí y me mordía la pantorrilla. El médico gritó pidiendo el antídoto, pero Carla "accidentalmente" tiró el frasco, haciéndolo añicos. Leonardo, más preocupado por su orgullo y la transmisión en vivo que por mi vida, exigió que me disculpara con Carla y con la cámara por su "espectáculo". -Nunca -grazné, negándome a darle esa satisfacción. Justo cuando los guardaespaldas de Leonardo me obligaban a ponerme de rodillas, un helicóptero de grado militar descendió del cielo.”
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