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El Duelo del Alma

Capítulo 2 

Palabras:689    |    Actualizado en: 09/07/2025

ya había visto y sufrido. Las lágrimas brotaron de sus ojos como si fueran un truco de magia, rodando por

erida. "Yo nunca haría algo así, eres mi prima, te quiero. Solo vine a desearte

de duda hacia mí. La actuación de Isabella era, como siempre, impecable. Sa

a no era

"¿Recuerdos de cómo planeabas presentar mi trabajo como tuyo? ¿De cóm

teria calculada. "No te molestes en mentir, Isabe

lanto. "¡Solo porque eres la nieta de la directora, Doña Elvira,

os demás en mi contra, pintándome como la privilegiada

n autoridad en el pasillo silencioso. "Pero sí me da la responsabilidad de proteger el honor de esta academ

algunas de las chicas que dudaban

más duro, "devuélveme la copia de mi d

so contra su pecho como si fuera un e

adelante y le agarré el brazo, mi mano se cerró co

tás lastimando!" c

una voz que en mi vida pasada me prometió amor ete

é diablos est

do y una expresión de desaprobación total en su rostro. Al ver a Isabella l

de Isabella con un empujón, colocá

voz llena de decepción. "Isabella solo vino a apoyart

, sollozando con más fuerza, inte

or de su traición final en mi otra vida.

arco," le dije, mi v

estás acosando a tu prima por celos. ¡Siempr

una vez amé, y sentí una pena helada.

ante, "te juro que nuestra relación se verá seriamente afectada. Piensa en tu repu

vida anterior, esas palabras me habrían aterror

ue se disculpab

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El Duelo del Alma
El Duelo del Alma
“El frío de la habitación me golpeaba el rostro, un recordatorio gélido de mi último aliento en esa otra vida, la que acababa de terminar. El dolor en mi pecho no era físico, era el peso de la traición de mi propia sangre, mi prima Isabella. Su sonrisa triunfante, la expulsión, la falsa acusación, el honor robado por el diseño de mi abuela... todo se repetía como una pesadilla interminable. Caí en la oscuridad, el fin. Pero reabrí los ojos, el corazón como un tambor. La luz solar en mi viejo cuarto de la academia, la fecha del concurso. No estaba muerta, había regresado. Al instante previo de la catástrofe. Los recuerdos inundaron mi mente: los ojos de serpiente de Isabella, la espalda de Marco, la soledad y desesperación. ¿Cómo pudieron esos a quienes amaba y confiaba, destruirme tan fríamente? En mi vieja vida, ¿fui tan ingenua, tan ciega, para no ver la manipulación, el veneno disfrazado de miel? Esta vez, no. Esta vez, el conocimiento es mi arma y el dolor mi combustible. La puerta se abrió suavemente. ¡Ahí estaba ella, Isabella, con la misma sonrisa falsa, la bandeja de té y la mirada codiciosa! Se acercaba a mi escritorio, a mi boceto. Pero esta vez, la ingenua Sofía había muerto. No permitiré que este destino se repita. Se acabó el juego. La venganza es un plato que se sirve frío, y yo tengo un banquete esperando.”
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