icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Engaño y traición: su dulce castigo

Capítulo 3 

Palabras:815    |    Actualizado en: 09/07/2025

na tarde con una sonrisa radiante, empujando a Lucía delante de él como si fuera un regalo. Sof

que has estado luchando sola, y las enfermeras por horas son muy impersonales. Lucía ha decidido tomar

sonrisa que no llegaba a su

icardo me ha hablado tanto de ti.

iga y cuidadora, era una forma de tortura tan retorcida que solo una mente como la de Ricardo podría haberla concebi

que aceptar. Cualquier p

de tu parte", logró decir, su voz

delo. Le leía a Sofía, le preparaba sus comidas favoritas, la ayudaba con sus ejercicios de fisiote

mulado. Lucía "accidentalmente" colocaba el vaso de agua justo fuera del alcance de Sofía. Le "olvidaba" la comida

osteniendo uno de los vestidos favoritos de Sofía. "Deber

dibujar, Lucía se paró detrás de e

no condescendiente. "Un poco clásicos, quizás

cos. Cada palabra era un recordatorio de que Lucía no solo le estaba robando a s

ados, pero eso no la detuvo. Una noche, Sofía se despertó con un sonido en su habitación. Abrió los

año... No puedo esperar a que este teatro

rabia y la humillación la consumían. Lucía estaba marcando su territorio, recordándole

e, Sofía se enf

itación anoche. Estaba

ño, su rostro una más

soñaste. Lucía me dijo que bajó a la

ñé, Ricar

stuviera lidiando con

idadosa. Probablemente no quería despertart

ma confirmación que necesitaba. Ya no quedaba nada que salvar. No

parque, cuando él le había propuesto matrimonio. Recordó la sinceridad en sus ojos, la promesa de un amor etern

ni odio. Solo un vacío inmenso. Era un extraño, y ella era una prisionera a punto de ejecutar su plan de fuga. Su corazón,

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Engaño y traición: su dulce castigo
Engaño y traición: su dulce castigo
“Mi dedo se deslizó sobre la tablet, diseñando un vestido de noche, pero mi mente estaba lejos. Sentía una mirada fría, invisible, persiguiéndome. Ricardo, mi prometido, lo llamaba paranoia, secuelas del accidente que me dejó en silla de ruedas. Pero mi instinto me gritaba que algo andaba muy mal. En su estudio, buscando un boceto, mi mano tropezó. Debajo de una estantería, pegada con cinta negra, había una cámara diminuta. Mi respiración se cortó. No hubo grito. Solo un silencio más profundo, helado. Encontré doce en mi propia casa: ojos electrónicos que me desnudaban día y noche. La ira me invadió, congelando mi sangre. Esa noche le sonreí a Ricardo, una máscara frágil. "Mi amor, mañana pasaré el fin de semana con mi tía. Necesito un cambio de aires." Me besó la frente. Mi piel se erizó de repulsión. Pero yo no fui a casa de mi tía. Desde la ventana de un hotelucho enfrente, usé mi teléfono para monitorear sus propias cámaras. No tardó. El auto de Ricardo volvió. Una mujer alta y esbelta bajó: Lucía, una de sus modelos, la misma de sus campañas. Entró en mi casa, descalza, se dejó caer en mi sofá. El audio era nítido. "¿Estás seguro de que no volverá antes?", preguntó Lucía, su voz melosa. "Tranquila", respondió Ricardo. "La tonta se cree todo. Su paseo de inválida siempre es el mismo. Tenemos tiempo." Lucía soltó una carcajada fea. "Por favor, Ricardo, ¡una inválida como ella tardaría horas en dar una vuelta a la manzana! Apenas puede mover los brazos." "No hables así de ella, Lucía. Sofía es mi línea roja." Lucía puso los ojos en blanco. "Esa línea roja te está costando una fortuna. ¿Cuándo le vas a decir la verdad?" Ricardo se apartó, mirando la ventana. Lo que no sabía es que yo, Sofía, no era ninguna inválida. Mis piernas estaban fuertes, recuperando el poder que él me había negado, un secreto celosamente guardado. "El bebé nacerá en seis meses", susurró Ricardo. "Cuando nazca, Sofía lo adoptará. Creerá que es un acto de amor. Ella lo criará como suyo." Lucía esperaba su dinero. Mi mundo se derrumbó: no era infidelidad, era un plan macabro para robarme la vida. Yo era un instrumento, una incubadora emocional. El dolor se convirtió en rabia helada. Lo vi besar el vientre de Lucía. Busqué un número. "Bonjour, Maison Dubois." "Habla Sofía Romero", dije, mi voz firme. "Llamo para aceptar su oferta. ¿Cuándo puedo empezar?"”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10