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Amor y Sangre: Venganza Inevitable

Capítulo 4 

Palabras:874    |    Actualizado en: 08/07/2025

salió del cuarto de Isabella

Elena dio un vuelco de esperanza. "Isabella está f

Sofía sintió que un peso enorme se le quita

o es severo. Tiene múltiples fracturas y una lesión en la columna. Necesitará varias cirugías má

isma. La imagen de su hermana corriendo y saltando en el mercado se superpuso con la imagen de una silla de r

mó con destruir su reputación.

on una videollamada de un número desconocido. Sofía contestó, pens

orales. Pero no estaba en su casa ni en su coche. E

tono burlón. "Quería most

. Los muebles estaban volcados y rotos, los platos y vasos hechos pedazos en

ue le faltaba un to

n de Sofí

s hecho,

eño mestizo llamado "Canelo" que habían rescatado de la calle. Estaba quieto, con una

rito no le gustó mucho

a, arrebatándole el teléfono a

l. "La próxima vez, podría ser usted. O podría ser que los doctores de este hospi

la l

paralizadas por el horror. Habían cruzado una línea

había mostrado. El pequeño lugar que su madre había luchado tanto por mantener, su ún

as. Abrazó a su perro herido. Miró el desastre a su alrededor: las fotos familiares rotas

da que los Morales no pudieran toc

s del destrozo, el video de la amenaza de Ricardo. El mismo oficial de l

uieren que haga? No hay pruebas de que fuera él. Su palabra contra la de

ocimos su voz, su car

tadas. No puedo solicitar una orden contra el hijo del 'Jefe' Morales sol

las paredes. El sistema no solo era inútil, era cómplice. Estaba

u casa desde lejos, cuchicheando entre ellos. Nadie se acercó a ofrecer ayuda.

s había aconsejado rendirse se

anse del pueblo, muchachas. Es lo mejor que pueden hacer.

eadas por los escombros de su hogar y la indiferencia de su comunidad. El aislamiento

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Amor y Sangre: Venganza Inevitable
Amor y Sangre: Venganza Inevitable
“El aroma a tamales y canela lo era todo para Sofía, un cálido abrazo de hogar en medio del bullicio del mercado, mientras su hermanita Isabella reía como campanitas. Era el cumpleaños de Isabella, un día para celebrar, un día que se convirtió en una pesadilla congelada. Un chillido desgarrador de llantas, un sonido sordo y brutal, y el mundo de Sofía se hizo añicos. El culpable, Ricardo Morales, hijo del cacique intocable del pueblo, olía a alcohol y desprecio, mientras Isabella yacía inmóvil en el asfalto. La policía local, cómplice, ignoró su ebriedad; la justicia era una burla y la impotencia un sabor amargo en su boca. Como si el dolor no fuera suficiente, los Morales intentaron comprar su silencio con fajos de billetes y, al negarse, le arrebataron la beca universitaria que representaba su futuro. "¡Ustedes no están en posición de exigir nada. Son unas pobres diablas" , rugió el cacique, mientras las amenazas se cernían sobre ellas. La esperanza se desvanecía, siendo silenciada y difamada en redes sociales, su hogar destruido y su perrito herido, el sistema las aplastaba sin piedad. La voz de su padre resonó en su mente: "el último recurso" . Con la medalla al valor de su padre en la mano, Sofía tomó una decisión desesperada: si la justicia no venía a su pueblo, ella la llevaría hasta la capital. Y así fue, una joven desesperada, arrodillada ante la imponente sede de la Policía Federal, suplicando por el honor de su padre y la vida de su hermana. "Comandante, le ruego, por la memoria de mi padre, que me ayude" , susurró Sofía. En ese instante, la hija de un héroe se negó a ser silenciada, encendiendo una chispa que desataría una tormenta.”
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