icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

El Honor de un Padre

Capítulo 2 

Palabras:820    |    Actualizado en: 08/07/2025

una y otra vez, como una pelícu

éndose bajo la bota de Ricardo Mendoza

tos, gritando hasta quedarse sin voz, sus ojos fijos en la atroc

pe, podía oler el miedo y la sangre, podía ver l

na herida abiert

ctante y la visión de las vendas que cubrían las manos de su hermano, esas manos

ación se abrió, pero

gante, como si entrar en un hospital a amenaza

dijo, su tono burlón era una bofe

cuerpo entero temblando

e aquí. Ah

un sonido huec

ueta. "Aquí hay cincuenta mil pesos. Suficiente para los gastos del hospital y para que se

dido" fue como echar

te su futuro, su vida! ¿Y crees que puedes pagarlo con tu s

iró, fingien

lo arregla todo. Esas manos, de todos modos, solo servían pa

da, tan hiriente, que Elena s

e la habitación de Miguel, su rostro er

a Ricardo con evid

, ¿podemos habl

sa de Ricardo indicaba que sabía perf

pero el daño en los nervios es... severo. Hay múltiples fracturas conminutas en los metacarpianos y falanges de ambas manos. Siendo honesto, la

tillazo en el corazón de Elena, la

su pasión, todo se había hecho añ

se giró y caminó de regreso hacia Ricardo Mendoza

frecía, sintió el peso de

lencio?", le preguntó, su voz

espondió Ricardo, s

miento lento y deliberado, comenzó a rasgar el so

pedazos al suelo, a

uro. "No quiero tu dinero. Quiero justicia. Y te juro por la memoria de mi padre qu

za finalmente vaciló, reemp

idea de con quién te estás metiendo. Mi familia tiene más poder del que podrías imaginar. Esta ciudad es nuestra. Cada movi

sus pasos resonando en el

pero no de miedo, sino de la f

ella sabía que sería larga y so

uel. No po

Obtenga su bonus en la App

Abrir
El Honor de un Padre
El Honor de un Padre
“El vibrante mural de mi hermano Miguel, la obra que pintó con el alma y que celebraba la historia de nuestra gente, era su triunfo y nuestra esperanza. Pero esa noche, la risa de los vecinos se congeló con el rugido de camionetas negras y la aparición de Ricardo Mendoza, la serpiente que extorsionaba nuestro barrio. Miguel se negó a doblegarse, y en un instante, su futuro se hizo añicos: sus manos, sus preciosas manos de artista, fueron brutalmente destrozadas bajo la bota de Mendoza, mientras yo, Elena, era obligada a mirar, a presenciar cómo destruían su vida. Fui a la policía buscando justicia, pero solo encontré indiferencia, burlas y una advertencia directa de Ricardo: "Mi familia es dueña de este barrio, de la policía, de los jueces". Me sentí morir, derrotada, acorralada, ¿cómo se lucha contra un poder que lo compra todo, que puede destruir tu futuro y silenciarte con mentiras, que incluso entra a tu casa y daña a tus seres más queridos? Todos me decían que me rindiera, que aceptara el dinero y callara, pero entonces, mi mirada se posó en la placa de honor de mi padre, un agente de la Patrulla Fronteriza caído en cumplimiento del deber, y supo que él me había dejado más que un recuerdo: el camino para la verdadera justicia.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10