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Amor Traicionado: La Bestia Despertó

Capítulo 2 

Palabras:836    |    Actualizado en: 08/07/2025

regazo de Sofía, desper

untó con una voz somnolienta y deliberadame

rizado de su asistente y la posó en Rodr

cariciándole el cabello, "Ese tonto de Miguel Ángel y s

codo y mirándola con sus grandes ojos cafés,

ún siento que mi corazón va a salirse del pecho" , dijo, llevan

rte nunca más. Ni él, ni su dueño" , lo tranquilizó Sofía, co

a, al mismo nivel que un animal. "Bestia" , "animal" , "dueño" . P

a una conciencia, una sombra de dolor y confusión. El espíritu de Miguel Ángel flota

sangre ya secas, fragmentos de hueso, jirones de su ropa favorita. Y en un rincón, un ama

lquier emoción excepto el desprecio. Recordó el cuerpo flácido de "El Guardián" . Un

conversació

o ese estrés me dejó sin energías. Y... y el docto

on una devoción

te antoja? Pediré lo que quiera

co de fruta que había en la mesita de cen

drigo, con una pausa calculada, "He leído que para la ansiedad

quietante. Pero Sofía no pareció notarlo. Al

La medicina tradicional siempre es la más

ombreció con una expres

lo enterró en el jardín trasero, junto a las flores que tanto le

o, no lo hice! ¡Tú lo mataste! ¡Tú lo pateaste ha

nte, llena de una nueva

ón. Fresco y fuerte" , le dijo a Rodrigo con una sonrisa

a frente, un gesto lleno

cualquier cosa. De desenterrar a un perro muerto o de enc

débilmente, una so

única que me entiende.

acobardado personal para que trajeran palas, el espíritu de

go. Ahora, en su retorcida lógica, planeaban profanar la memoria

sacaba su teléfono y comenzaba a revisar sus redes sociales con una ex

da. Y Sofía, cegada por su obsesión

lloraba sin lágrimas, una tormenta s

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Amor Traicionado: La Bestia Despertó
Amor Traicionado: La Bestia Despertó
“El grito de Sofía resonó en la lujosa sala, un sonido agudo y lleno de rabia que cortó el aire. Mi xoloitzcuintle, "El Guardián", gimió suavemente a mis pies, ajeno a la farsa. De repente, un impacto brutal y seco me paralizó: Sofía, con un tacón de aguja, había destrozado la vida de El Guardián. Un aullido ahogado, un cuerpo convulsionado, y luego el silencio, sólo roto por el oscuro charco de sangre que se extendía en el suelo de mármol. Mi fiel compañero, el legado de mi abuelo, yacía inerte, mientras la mujer a la que amaba sonreía con cruel satisfacción. "¡Tú... lo mataste!", logré decir, la voz desgarrada por el horror y la incredulidad, pero su risa fría devoró mis palabras. Sin piedad, Sofía ordenó a sus hombres que me arrastraran al sótano, un lugar húmedo y maloliente, donde la oscuridad me envolvió. Escuché su voz gélida: "Suéltenlos", y entonces sentí unos gruñidos bajos y guturales. Dos siluetas enormes y musculosas, dos pitbulls de pelea cuyos ojos brillaban en la penumbra, descendían las escaleras. "¡Sofía, no! ¡Por favor, no hagas esto!", supliqué, el corazón latiéndome a punto de estallar. Pero su cruel melodía resonó desde arriba: "¡Demasiado tarde, mi amor! ¡A ver quién entrena a quién ahora!". Los perros se lanzaron sobre mí, sus fauces goteando saliva, sus dientes destrozando mi carne, mis propios gritos ahogados en mi sangre. Fui devorado, solo un espíritu de dolor y confusión flotando en el frío y húmedo sótano, un testigo impotente de mi propia aniquilación. Arriba, Sofía negaba mi muerte, manipulaba la historia y planificaba profanar la memoria de "El Guardián" por el capricho de Rodrigo. Mi alma gritaba en silencio, viendo cómo la farsa de Rodrigo continuaba, una realidad tan grotesca que me rompía por dentro. No era solo la crueldad de Sofía, sino la completa ceguera y la profunda locura lo que me atormentaba. Pero, ¿quién era realmente Rodrigo? Y, ¿por qué Sofía se había convertido en este monstruo? Desde la oscuridad de mi tumba sin nombre, mi espíritu juró que la verdad saldría a la luz.”
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