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Mi Bebé, Mi Revancha

Capítulo 2 

Palabras:787    |    Actualizado en: 07/07/2025

bitación de Isabel, esta vez con una bandeja de fru

l. ¿Descansó bien?" preguntó

cias," respondió Isabel,

oche. Una pequeña sonrisa de satisfacción cruzó su r

sabel

o el vaso en la bandeja sobre las piernas de Isabel. "Es para purific

useabundo que reconoció de inmediato. Era el mismo olor que emanaba del amuleto que So

había facilitad

uave. Miró a Sofía directamente a los ojos. "Pero te noto un poco pálida, S

r de semanas a su hijo, el niño que nació con una malformación en la p

ñorita, no se pr

Sostuvo el vaso frente a Sofía. "Tómalo tú. Te hará más falta a ti que a mí. Mi médico me tiene con u

a. El pánico brilló en s

i mamá lo hizo especi

s a rechazar un regalo de mi parte?" La voz de Is

só que, al ser ella la portadora de la magia, el brebaje no le afectaría. O quizás, en su

isa forzada,

rita. Es usted

trago, aguantando

é," añadió, como para reaf

ntió, observándola con

. Todo por la s

se desató en el ala de ser

e Sofía, la cocinera, re

sistente personal, una mujer leal y disc

sucede,

ra. Parece que algo pas

ia corrió como la pólv

erna deforme, había sufrido una trans

rugosa, de un tono amarillento, cubierta por

espalda y los brazos. Y su llanto, antes el de un bebé normal, ahora

su parte, se había encerrado en su cuarto, ne

eando que nunca había visto algo así, que debía ser una enfermedad d

gente del pueblo, s

. De mal de ojo. De

acunando a su propio bebé sano y perfecto, esc

ado para ella había encontrado s

intercambio, pero su poder corrupto, desviado por la pro

lo sabía, era s

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Mi Bebé, Mi Revancha
Mi Bebé, Mi Revancha
“La última imagen que vi fue la lluvia helada golpeando el parabrisas roto de mi auto. Sofía Romero, la hija de la cocinera que creció como mi sombra, sostenía la mano de mi esposo, Linus, acunando a mi bebé. Recordé con espanto cómo, con tres gallinas mágicas, me había arrebatado a mi hijo, robado mi identidad como heredera e incriminado por locura, quedándose con el hombre que amaba. Me arrojaron a la calle, sin nada, y ahora la muerte me reclamaba. La rabia me quemaba más que mis heridas. Si tan solo tuviera otra oportunidad... Abrí los ojos al sol de mi mansión, con la molesta sensación del posparto. Mi bebé. Había vuelto. Justo antes de que Sofía iniciara su plan macabro. Ella entró, ofreciéndome un "caldo especial" y una "bebida de hierbas" con su sonrisa viperina. Sabía que esos brebajes, en mi vida anterior, habían facilitado el intercambio, debilitando mi alma para que no pudiera proteger a mi hijo. Pero esta vez, Sofía, la que va a beber el caldo amargo de la traición, serás tú. Rechacé sus ofertas, pero no sin antes convencerla de beber de su propia medicina, bajo el pretexto de que su propio hijo, nacido con una malformación, lo necesitaba más que el mío. Dos días después, su bebé, el suyo, no el mío, se cubrió de plumas y graznaba como un pollo. La magia, reflejo de su podrida intención, se había vuelto contra ella. El amuleto de jade "protector" que intentó darme, el mismo que usó para maldecir a su hijo, lo rompí en pedazos. En el bautizo de mi Ricardito, Linus, mis padres y la alta sociedad fueron testigos de su humillación. Ella se arrojó a los pies de mi prometido Linus, acusándome, gritando su envidia, que ella debía ser Isabel Vargas. Don Ricardo, mi padre, hizo que se la llevaran a rastras. Sofía, en su locura y desesperación, acudió a la curandera para intercambiar identidades, deseando mi vida. Y lo logró. De repente, sentí un mareo intenso. Desperté en el cuerpo de Sofía Romero, en la miseria, mientras ella disfrutaba de mi cuerpo y mi fortuna. Pero yo sabía lo que ella no. La jaula de oro de los De la Torre, la familia de Linus, la ahogaría. En la fiesta de compromiso, hice que su propia y vulgar familia apareciera para exponerla. La mentira se desmoronó, la arruinaron. Sofía terminó en un psiquiátrico, sus sueños de grandeza hechos añicos. La visité. Su hijo, el "pollo" , murió. El hechizo se revirtió. Mi venganza estaba completa. No hay gallinas mágicas que te salven en este mundo. Solo depredadores y presas.”
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