icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

El Banquete de Mi Despertar

Capítulo 2 

Palabras:893    |    Actualizado en: 07/07/2025

res del evento, un matrimonio mayor de apellido Elizondo, finalmente

Elizondo, su voz temblando de indignación. "Hemos confi

s dije", respondió Ricardo con fasti

durante una semana?", replicó el señor Elizondo, su tono cargado de sarcasmo. "¡Exigim

la esposa sumisa que todos esperaban. Me acerqué al gr

ma del murmullo. "Los señores Elizondo solo están preocupados. Quizás si les explicas

cia, no se molestaría en inventar una mentira detallada. Se sent

ió el

con los ojos iny

genio no están sujetos a sus estúpidos horarios de caridad! ¡Valeria es más importante que todos ustedes juntos! ¡E

boca abierta, horrorizados. Los invitados cercanos se habían quedado mudos. Ric

e silencio sepulcral que un r

rgas se desplo

arremolinaron sin saber qué hacer. Ricardo ni siquiera se giró. Em

. Corrí hacia Don Armand

cia!", ordené con una autoridad que

ro tenía un tinte grisáceo. Era un colapso por estrés agudo, probablemente un ataque

paño!", grité a un mesero

cionó y corri

ntre su pulgar y su dedo índice. Apliqué una presión constante y rítmica, una

Humedecí la tela y la coloqué suavement

de la camisa", le pedí a un hombre que se h

as decorativas del salón unas hojas de toronjil, la melisa. Mi abuela la ll

uchillo pequeño?", p

s cercana, corté un par de hojas frescas y regresé al lado de Don Armando. Las mach

rofundo", le susurré, aunque no

a volver a sus mejillas. Su respiración se hizo un poco más pro

asó?", murmuró

iqué con calma. "La ambulancia ya v

Les expliqué rápidamente lo que había sucedido y lo que había hecho. El

izó. Probablemente le evi

do en la camilla, él giró la cab

bil pero llena de una gratitud in

n ahora con una mezcla de asombro y respeto. La señ

u paciencia con ese... hombre. Y ahora esto.

sonrisa genuina por pri

bía ido. Había e

bía empezado a ca

Obtenga su bonus en la App

Abrir
El Banquete de Mi Despertar
El Banquete de Mi Despertar
“El aire del salón de banquetes se sentía pesado, cargado de promesas y el perfume que usaba Ricardo, mi esposo, el chef estrella. Todo estaba a punto de desmoronarse, igual que en mi vida pasada. Él había desviado toda la comida, todo el personal, meses de esfuerzo, para un platillo especial para su "alma gemela", Valeria Ríos. "Está enferma, Sofía, no lo entiendes. Necesita esto", me había dicho antes de que todo explotara. En esa otra vida, corrí como una loca, humillándome, vendiendo mis joyas, sacrificando todo para salvar su reputación, solo para ser desechada como una cáscara vacía. Morí sola, miserable, mientras ellos celebraban sus triunfos. Pero esta vez, cuando Ricardo entró gritando: "¡Sofía! ¿Dónde diablos estabas? ¡Tienes que arreglarlo!", algo había cambiado en mí. Me agarró del brazo, como siempre, pero el miedo ya no me paralizaba. La mujer que murió en la miseria ya no existía. Lo miré y dije con una calma helada: "¿Arreglarlo yo?" "¡Claro que tú! ¡Siempre lo arreglas todo!", espetó, justificándose con la "emergencia" de Valeria. "Lo siento, Ricardo", mentí, adoptando mi vieja máscara de fragilidad. "Pero... no me siento bien. Estoy mareada". Me soltó, llamándome "¡Inútil!". Los murmullos de los invitados alrededor, que antes me mortificaban, ahora sonaban a música. En ese momento, Don Armando Vargas, el crítico gastronómico, se desplomó. Y supe exactamente lo que tenía que hacer. Mi abuela siempre dijo: "Cada planta tiene su propósito". Esta vez, no iba a mover un solo dedo por él. Iba a construir mi propio camino sobre sus ruinas.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10