icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

El Precio de Mi Amnesia

Capítulo 2 

Palabras:544    |    Actualizado en: 07/07/2025

tía su cuerpo, no podía mover un dedo, ni siquiera abrir los ojos. Era

dre, Elena, arrodillada, suplicando. Cada una de sus palabras era una tortura para él. Quería gritar,

abría dado la vida mil veces. La vio con su ex

sirve est

amo es

garro en el alma. La mujer que amaba lo veía como un parásito. La muje

La desesperación lo inundó. ¿Por qué, Ximena? ¿Por qué tanto odio? ¿

. Era Diego. Su "amigo" de la infanci

abitación donde esperaba un médico de aspecto nervio

untó Diego en voz baja, sacan

tomando el sobre

que fue una condición preexistente agravada

a torcida. "Asegúrate de que no so

pe. Con su condición renal, es solo c

a palmada en el

a fiesta, el alcohol, la muerte. Diego, el amigo que lo había traicionado.

ás. Ximena estaba en una cama, pálida y asustada. Insuficiencia renal.

", le dijo al médi

iz que ahora llevaba en su costado. Recordó la mirada d

, Marco", le susurró

a hecho el accidente con ella? ¿O simple

xtinguirse. El pitido rítmico del monitor cardíaco comenzó a acelerars

bipbipbip... b

largo, agu

lo envolvió

Obtenga su bonus en la App

Abrir
El Precio de Mi Amnesia
El Precio de Mi Amnesia
“El olor a antiséptico del hospital y mi perfume caro, una mezcla que siempre me revolvía el estómago. Ahí estaba yo, Ximena, cruzada de piernas, mirando mi celular con aburrimiento, junto a Marco, mi esposo, un extraño inconsciente en la cama. Todos decían que llevábamos tres años casados, pero para mí era un desconocido que, tras un accidente que le borró la memoria, se aferraba a mí con una devoción asfixiante. La puerta se abrió de golpe y entró Elena, la madre de Marco, con los ojos hinchados de tanto llorar. "¿Qué le hiciste a mi hijo?", me acusó, temblorosa. Levanté la vista de mi teléfono, molesta. "Señora, por favor. Su hijo se pasó de copas, eso es todo. Intoxicación por alcohol". Entonces, su voz se quebró al revelarme la verdad: Marco había donado un riñón por mí hacía un año. "Morirá si no lo operan, necesita un trasplante", suplicó, mostrándome el diagnóstico. Yo, incrédula y riéndome, arrugué el informe y lo tiré a la basura. "¿Un riñón?", solté, burlona. "¡Qué patético! Seguro usó trucos así para casarse conmigo". Ella cayó de rodillas, rogando que lo salvara, que le diera una oportunidad. Pero, verla así solo desató mi rabia y la humillación. "¡Levántese y deje de hacer estas payasadas! Todos me dicen que lo amábamos, pero yo no siento nada por él. ¡A quien amo es a Diego!", grité, mientras mis guardias la arrastraban fuera. "¡Ximena, te arrepentirás!", vociferaba ella, "¡Lo vas a matar!". En mi cabeza, mi amnesia era perfecta, él no podría culparme. No sabía que, esta vez, Marco no se recuperaría. Él se estaba despidiendo para siempre y yo, en mi egoísmo, no tenía ni la más remota idea. Y él, desde algún lugar entre la vida y la muerte lo único que escuchó fue: «A quien amo es a Diego».”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10