icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

El Regreso Del Duque Norte

Capítulo 5 

Palabras:677    |    Actualizado en: 07/07/2025

de toda la rabia acumulada de dos vidas, arrojé la estatuilla de madera contra

ión, Isabella se estremeció y se aferró más a Adrián, com

iega! ¡Es un monstruo, Adrián! ¡Está usando mag

sa razón, "Nadie te está acusando, solo queremos entender

e, me estaba tratando como a un ni

"Solo necesito que ambos salgan de mi vista ante

luego, se le llenaron los ojos de lágrimas, era el golpe de gracia, el llanto de un homb

, ella es la prometida de mi mejor amigo, mi hermano... bueno, lo era" , se corrigió, añadiendo una capa extra de patetismo, "Solo quiero que

ipulación, las lágrimas de cocodrilo

a habitación, un chasquido sordo y satisfactorio, Adrián cayó al suelo, más por la sorpresa que po

iente en mi propia mejilla, Isabella, con el rostro desfigu

echaban chispas, "¡Te atreves

do su rostro como si fuera un tesoro frágil,

a gélida calma que se apoderó de mí, la bofetada de Isabella no solo me había golpeado en la cara

ba todo, había muerto definitivamente en ese ins

o consolado por la tonta engañada, para ellos, era la prueba de mi villanía y

s se encontraron con los de Isabella, y por primera vez, no vio en ellos ni amor, ni i

retrocedió instintivamente, su furia se desvaneció, r

abitación, dejándolos en medio del desorden que habían creado, ya no me importaba, mi habitación,

Obtenga su bonus en la App

Abrir
El Regreso Del Duque Norte
El Regreso Del Duque Norte
“El frío de la piedra se me metía hasta los huesos, el mismo frío que sentí el día que me ejecutaron. Mi prometida, Isabella, aquella a quien le entregué mi confianza y mi corazón, junto con mi supuesto mejor amigo, Adrián, el huérfano que mi padre acogió, nos traicionaron, acusándonos de conspiración contra el Duque, mi propio padre. Las falsas lágrimas de Isabella y la falsa preocupación de Adrián fueron el preludio de la tortura en las mazmorras y, finalmente, del patíbulo. Morí sin entender por qué mi propio padre, cegado por la confianza en esos traidores, firmó nuestra sentencia de muerte, por qué nadie nos creyó, por qué el destino fue tan cruel. Pero, entonces, abrí los ojos, jadeando, no entre cadenas, sino en mi propia cama, en el palacio, el día de mi compromiso con Isabella: el día en que todo comenzó a salir mal. No estábamos muertos, habíamos vuelto, y esta vez, el juego cambiaría.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10