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Creía que eras gigoló

Capítulo 1 

Palabras:1609    |    Actualizado en: 04/07/2025

na, como si estuviera hablando del clima

tá esperando

acío helado se instaló en su estómago, pero Marco continuó si

asajero, pero ahora parece

rara que ella entendiera, que asintier

spirador, "cuando nazca el niño y ella se canse de mí, yo me que

rco rebotaban en su cabeza sin encontrar un lugar donde asentarse,

arazo de Isabella, y ahora, para rematar, la habían despedido de la empresa, el

a un viaje de negocios con Isabella, su a

retarlo como confusión y se apresuró a expli

uficiencia, "si te quedas en la empresa, ella te har

le habría derretido el corazón, per

en la empresa, necesito esta oportunidad," su voz se volvió más g

isa amarga se dibujó en sus labios,

lo en

necesitaba trepar en la jerarquía de la empresa usando

y heredera del

? ¿Disfrutaba de la humillació

forma de que ganara experiencia real, de que entendiera el mundo desde abajo antes

planeaba decírselo todo justo después de su boda, como una sor

ya no había necesidad de

nstruyendo no la incluía de l

ño apartamento era denso, pesado, hasta que finalmente re

mpa

abra que lo

te con

golpe, la expresión de suficiencia en su rostro se desv

Qu

o?" su voz se elevó, llena de frustración y rabia, "¡Si no hubiera accedi

con un ded

ión, después de varios años en la empresa sigues s

, respirando c

as, aunque no lo compart

voz temblaba de

nadie! Me levanto temprano todos los días, traba

epente se abalanzó sobre ella, abrazándola con una

taba ll

n murmullo ahogado, lleno de autocompasión, "¿Sabes las ganas que tengo de duc

a, sus ojos rojo

ro, ¿no puedes entenderme? ¿No puedes esperarm

con dese

os romper,

jer a la que decía despreciar, pero quería

que había amado durante siete largos años

invadió, una tristeza tan profund

bía que tenía, y dijo con la voz r

te deseo lo mejo

olpeó con la fuerza de una bofetada, su

i una pizca de compasión en tus ojos? ¿Ni un poco?" su vo

eró re

onar todo, ¡incluso los errores!

esta vez las lágrimas brotar

asume que n

se abrió para decir algo, pero justo en ese m

eto, la ira y la desesperación se desvanecieron,

tengo todo listo, voy para

línea, se escuchó una risa femenina, clara

ras tan formal conmigo en p

era melosa, pero co

hijo, ¿no crees que ya es ho

pos

a palabra salió de sus labios

e estabas en la e

directamente, sin paci

uestro, no hace falta que

maleta hacia la puerta, antes de salir, se giró y le dedicó

lla," susurró, "cálmate unos días, cuando vuelva hablaremos, har

ecándose las lágrimas c

s," dijo en voz baja, pero co

nte, su mano apretó el pomo de la puerta c

que regrese!" espetó, su

la puerta, una figura fem

esa! ¡C

diante, con una sonrisa

do ella lo besó apasionadamente en

e posaron en Sofía, que seguía de pie,

sdén curvó los la

, "¿no dijimos que hoy mismo la echarí

dedos con los de ella, forzan

n no ha encontrado dónde vivir, ¿p

pió bruscamente, su

el problema, no que me digas tus dificultades, quiero que se mude de

stro de Marco fue evide

s de gracia,

a, su voz clara y fuerte, sorprendié

esperara dos años, pero él ya había planeado

gítima ahora, su relaci

dara como su amante secreta, es

absu

se dirigió directamente al dormitorio para recoge

ndo reafirmar su nuevo estatus frente a Isab

e sed, sírvele

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Creía que eras gigoló
Creía que eras gigoló
“La voz de Marco, mi prometido de siete años, era tranquila, casi serena, mientras me soltaba la bomba: su jefa, Isabella, ¡estaba esperando un hijo suyo! Pero el verdadero golpe llegó cuando, con la lógica más retorcida que jamás había escuchado, me dijo que me despidió de mi trabajo "por mi bien" y que "cuando la tipa se aburra de él", podríamos casarnos. El mundo se me vino encima cuando Isabella apareció de la nada en nuestro pequeño apartamento, riéndose y llamándome "empleaducha de cuarta", exigiéndole a Marco que me echara de inmediato como si mi hogar fuera suyo. La humillación no terminó ahí; Marco, el hombre al que amé, me empujó violentamente, haciéndome caer y golpearme la cabeza, mientras Isabella vomitaba a mi lado y me acusaba de querer dañar a su bebé. Con el corazón roto y el alma pisoteada, huí a Cancún, nuestro paraíso soñado, solo para encontrarlos a ellos, Marco e Isabella, disfrutando de "su" escapada romántica, y para que Marco me amenazara y me arrastrara por la arena. Cansada de ser la víctima, me emborraché en el bar, y en un acto de desesperación, le ofrecí dinero a un extraño para que fingiera ser mi pareja y Marco lo viera. "¿Cuánto cobras por una noche?", le susurré, sin saber que el destino, en su cruel ironía, me había puesto frente a Matías, mi amigo de la infancia y heredero del conglomerado que acaba de adquirir la empresa de Isabella. Ahora, de vuelta en esa sala de juntas donde fui humillada, con Isabella acusándome de seducir a Marco y Marco suplicándome que me disculpara, respiré hondo. No más. Mi silencio y sumisión habían terminado. Era hora de que supieran quién soy realmente, y quién era yo todo este tiempo.”
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