icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

El Favor de La Dama Primera

Capítulo 2 

Palabras:1148    |    Actualizado en: 04/07/2025

puerta. Pasos apresurados corrían por el pasillo, voces gritaban órd

o! ¡La señorita Is

llame al hos

so traje de charra que había usado en mi vida anterior. Cada movimiento era calculado. Escuch

ero la señorita Isabella... intentó hacer la man

do imitar mi movimiento más famoso, la "mariposa Valente", una peligrosa pasada cerca de los

io. Varios empleados corrían de un lado a otro. Me vieron

..", balbuceó un

bjetivo no era el hospital donde seguramente llevarí

una mujer que siempre había mostrado un favoritismo descarado por Isab

vemente herida. Sus padres están con ella.

ojos, con una frialdad que

jó encerrada en mi habitación mientras empujaban a mi hermana sin experienci

errado, creyendo que me negaría a participar por algún capricho, y habían enviado a Isabella en mi lugar sin decirm

o el comienzo. Me demostraba que su plan para reempl

intió débilmente. "Sus

la corté. "Y ahora, si me discu

vió a bloquearme el paso, es

del señor Valente. Dijo que uste

rtebral. Mis propios padres, en medio de la crisis

o, María", dije, mi

orita. L

pasillo. La tomé con un movimiento rápido. No la levanté para amenazarla,

ilia? Fue mi abuelo. El apellido Valente tiene peso en este país gracias a él, no a mi padre. Tú t

versión de Sofía. Estaba acostumbrada a la chica

dre, Rodrigo Valente, y mi madre, Elena. Sus rostros estaban pálidos por

? ¡Tu hermana está camino al hospital y tú estás aquí, j

spondí c

nsolente! ¡Todo esto es tu culpa! Si hubieras hecho l

podía saborearla. Me culpaban po

rdo. "Fue mi culpa. Mi culpa por pensar que esta familia valía algo

ió mi padre, levantando

iera alcanzarme, saqué algo de mi bolsillo. Era pe

ccidente, un símbolo de su gratitud y una promesa de ayuda si alguna vez la necesitaba. E

os de mi madre se abrieron como platos. Conocían ese sello. Re

Primera Dama. Estoy segura de que estará muy interesada en saber cómo la famil

plazó la ira e

rías...", sus

es dos no eran nadie antes de casarse con el apellido de mi madre y heredar la fortuna de mi abuelo. Son

caballerizas. Mi padre y mi madre estaban demasiado aturdid

negro como la noche llamado Furia, me esperaba. En mi vida anterio

dad de silla. Furia sintió mi

trás las caras conmocionadas de mi famil

as detrás de mí. Y yo ca

Obtenga su bonus en la App

Abrir
El Favor de La Dama Primera
El Favor de La Dama Primera
“El frío mármol del suelo me trajo de vuelta a la vida, un dolor sordo en el pecho, el único recuerdo de mi muerte. Había vuelto al día que lo cambió todo, a la Hacienda Valente, pero todo se sentía ajeno. Mi mente era un torbellino de sangre y traición: Ricardo, mi prometido, apuñalándome; Isabella, mi hermana adoptiva, con su falsa angustia; y mis propios padres, observando con fría indiferencia. Todo por ambición. Mi sacrificio como charra heroína, protegiendo a la Primera Dama de un toro furioso, no fue suficiente para ellos. Mientras yo luchaba por recuperarme, Isabella, a quien crié como mi propia sangre, usó mi nombre, mis caballos, mis trajes, para robar mi fama con la ayuda de mis padres. Luego sedujo a Ricardo, convenciéndolo de que yo quedaría lisiada y que ella era la mujer fuerte que necesitaba. El día que me recuperé, los encontré anunciando su compromiso. Mis padres sonreían, orgullosos de su "nueva y mejorada" hija. Cuando intenté exponer la verdad, me llamaron loca, celosa. En su boda, interrumpí la ceremonia, pero Isabella fingió un suicidio. Al intentar salvarla, Ricardo apareció. Viéndola "en peligro" por mi culpa, sacó la navaja ornamental de su traje de charro. "¡Arruinaste mi felicidad!", gritó, y me la clavó en el pecho. Morí en el salón de fiestas, con mis padres apartando la mirada. Pero ahora... ahora había vuelto. En mi cuarto. El mismo día del incidente con el toro. Escuché el bramido del toro, un grito agudo. No era el de la Primera Dama. Era el de Isabella. Mis padres la habían empujado a tomar mi lugar. Una sonrisa amarga se dibujó en mi rostro. Me levanté. La Sofía de dieciocho años me devolvió la mirada, con ojos que ya no tenían inocencia, sino la frialdad del acero y la sabiduría de una muerte dolorosa. Esta vez, no habría sacrificio inútil. No. Esta vez, habría justicia. Isabella, Ricardo, papá, mamá... Me quitaron todo. Me usaron, me desecharon, me mataron. He vuelto del infierno. Y les voy a hacer pagar. A todos y cada uno.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10