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De Chica Pobre a Magnate

Capítulo 1 

Palabras:1141    |    Actualizado en: 03/07/2025

n que le devolvía la mirada tenía los ojos vacíos, sin el brillo que solía caracterizarla. Se ajustó el vestido sencillo qu

e se sentía sucia, contaminada. Cien mil pesos. El precio de la op

en Alejandro, en su rostro pálido en la cama del hospital, en su tos débil, en cómo le susurr

n una mezcla de pánico y alivio. El dinero significaba que los médicos finalmente operarí

el pasillo de la habitación de Alejandro, pero se detuvo en seco antes de doblar la esquin

risas era la

e que esa tonta iba

de la universidad, una mujer que si

ió, llena de una burla que

e le digo. Le monté el numerito del enfermo terminal y se lo tragó e

apoyarse en la pared para no caer. Su corazón, que momentos antes latía de esperanza, ahora se c

es lo mejor que se te pudo ocurrir. ¿Y lo de la enfermedad?

el dinero, la grabaré. Tengo una cámara oculta lista. Luego subiré el video de cómo se 'sacrificó' por mí

n, junto a la ventana. Alejandro no estaba en la cama, pálido y moribundo. Estaba de pie, con un aspecto perfectamente sano, abrazando a Valeria

u enfermedad, su desesperación, todo era un teatro cruel diseñado para destruirla. La beca. Todo er

dinero que había conseguido de la forma más hum

sin ver a la gente que pasaba a su lado. Salió del hospital y el sol de la tarde le

ejandro. Ahora cada rincón le gritaba su estupidez. Vio la foto de ambos en la mesita,

tal se hizo añicos, igual que su corazón. Cayó de rodillas, el dolor era tan inmens

, su supuesta vulnerabilidad. Él nunca la amó. Solo la usó. La

o, de Londres. Por un instante, pensó en no contestar, en dejar que el m

mos?" preguntó una voz masculina

respondió, c

te del señor Thompson. Lamento informarle que su abuelo mat

e las había abandonado, que nunca se había preocupado por ellas. El hombr

gún señor Thompso

tamento, le ha dejado toda su herencia. Y su último deseo fue que usted asistiera a su fune

Funeral. Londres. Era demasiado. Pero entonces, un

u

dro, de Valeria, de la humillación que le esperaba. Una forma de de

r primera vez en horas, sonó

suelo. Ya no había dolor. Solo un frío y absoluto vacío. Y en ese vacío, una pequeña semi

alguna forma, se asegurarían de

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De Chica Pobre a Magnate
De Chica Pobre a Magnate
“El aire denso y sofocante de la habitación de hotel barata me asfixiaba. Frente al espejo manchado, la joven de ojos vacíos que me devolvía la mirada era casi una extraña. Pero el montón de billetes en la mesita de noche era real, sucio, tangible. Cien mil pesos. El precio, me convencía, de la vida de Alejandro. Por él, todo valía la pena; incluso la pureza que había sacrificado. Con el corazón latiéndome entre la esperanza y el pánico, corrí al hospital, el olor familiar a antiséptico prometiendo un nuevo comienzo. Pero al doblar la esquina, risas. No, no risas de alivio, sino carcajadas burlonas; la voz de Valeria, mi detestable rival, seguida por la de Alejandro. "¿En serio te creíste que esa tonta iba a conseguir la lana?" , dijo Valeria. "Claro que sí, mi amor. Sofía es tan ingenua... Le monté el numerito del enfermo terminal y se lo tragó enterito. Ya debe estar vendiendo hasta el alma para juntar el dinero" , respondió Alejandro. El suelo bajo mis pies se derrumbó. Su enfermedad, nuestro amor, todo era una farsa cruel. Una elaborada venganza por una beca que yo gané con mi esfuerzo. "Cuando traiga el dinero, la grabaré... Será la humillación de su vida" , susurró Alejandro, su voz conspiradora. Ahogué un sollozo, el dolor físico y emocional era insoportable. Me habían golpeado, manipulado, usado para el entretenimiento de una audiencia cruel. ¿Por qué? ¿Por qué esta maldad? En medio de mi desesperación, el teléfono sonó. Una llamada de Londres. La inoportuna noticia de un abuelo al que creía muerto para mí. Pero en ese instante de quiebre, una idea. Una única y afilada oportunidad para escapar. Decidí que no me destruirían. Esta vez, se acabó la Sofía ingenua. Ahora solo quedaba una Sofía decidida a contraatacar. Y ellos, mis torturadores, pagarían.”
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