icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Querido Marido, Nunca Te Perdoné

Capítulo 2 

Palabras:609    |    Actualizado en: 02/07/2025

a más pesada, como una nube de tormenta a punto de estallar, Ricardo, ajeno o qu

círculo de sus socios de nego

s se rieron, "La encontré con un ala lastimada, incapaz de

s sobre mí, algunos con lástima, otros con burla, mi cara ardí

vamente a Mateo

ra una columna, observando la escena, no ha

de desprecio, levantó su vaso ligeramente, como si

remordimiento, sentía placer al verme as

un momento temí que se me escapara, pero

voz era casual pero firme, como si hablara con un

a orden, delante de todos s

dócil

o, Ri

sintiendo los ojos de todos en mi espalda

tenía que pasar justo

cuando pasé a su lado, habló, su voz era un s

contraste tu verdad

det

lví para

a los

tan calculado, que me dejó

que estaba haciendo esto por mi famili

no lo

lo miré a los ojos, mi rostro estaba

no había dolor

quedaba: mostrarle que sus p

spondí con una voz suave y controlada, "aunque

ojos, no esperaba que le respondie

í mi camino hacia la b

lágrimas amenazaban con salir, pero

osible, había aprendido que a veces, la mayor muestr

etrás de mí, un so

o ya no estaba allí, se había ido, dejando

iquiera darme las gracias

o, mientras por dentro, una par

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Querido Marido, Nunca Te Perdoné
Querido Marido, Nunca Te Perdoné
“La música de la fiesta ahogaba mi alma, mientras Ricardo Vargas me exhibía como su trofeo más reciente. Soy Sofía, su "musa", una cara bonita que sonríe vacía para pagar las facturas del hospital de mi madre y la comida de mi pequeño hijo Leo. Mi vida de bailarina de flamenco, heredera de la gran Carmen, terminó en un escenario, con un hueso roto y el amor de mi vida, Mateo, abandonándome sin una mirada. Después, mi madre sufrió un derrame cerebral, postrada, y yo, desesperada, vendí mi alma a Ricardo para sobrevivir. Pero la humillación no conocía límites: en la fiesta, Ricardo me exhibía como su "pequeña ave rota", y justo entonces, Mateo, ahora "El Fénix del Flamenco", reapareció. Él no sintió compasión, solo desprecio, confirmando lo que ya sabía: su éxito se construyó sobre mis ruinas. "Veo que por fin encontraste tu verdadero talento, Sofía", me susurró venenosamente, mientras iba por el whisky de Ricardo. "Servir a los hombres". La rabia me quemaba, pero mi rostro permaneció sereno, sin una pizca de emoción. Luego, Isabel, su hermana, me atacó en el baño, gritando sobre "familias destruidas". Mateo intervino, pero su falsa compasión solo profundizaba mi herida: ¿era él quien orquestaba esta tortura? Cuando reveló que Luna, su hermana menor, se había suicidado por la crueldad de mi madre en la academia, y que yo fui "ciega y cobarde" al no hacer nada, su venganza cobró un significado aterrador. Ahora él quería verme sufrir, arrebatarme todo lo que amaba. Pero ¿qué más podía quitarme? Mi carrera, mi amor, mi dignidad ya se habían ido. ¿Y si en el corazón de esta tragedia, lo que él pensaba que era un acto de venganza, era en realidad un descubrimiento que cambiaría su mundo para siempre?”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10