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Regreso a Mi Hogar Verdadero

Capítulo 3 

Palabras:615    |    Actualizado en: 02/07/2025

ontación con Carlitos, la tens

autoimpuesto para evitar las miradas

cuando lo hacía, era para darme órdene

a puerta se abrió y Rodrigo entró, seguido de

regunté, dejando

voz era impersonal, como s

u salud, ha insistido en que

me sonreía con una

estés bien, Sofía, después de t

mis labios, era tan absurd

ocupada de que no esté lo suficien

or una fracción de segundo,

as, solo intento s

el ceño, su paci

quiere ayudar, ahora, súbete a esa silla,

, con dificultad, me trasladé de mi silla a la que ellos habían

os de la mansión, sentí la mirada de Elena

lud? Elena nunca hacía nada sin un motivo oculto, esta visita médica era un

na bata blanca esperaba con un maletín médico, era la Doctora Varg

una profesionalidad forzada, "Elena me h

razón y mis pulmones, todo con una eficiencia fría, mientras lo hacía

ó Rodrigo en cuanto la doct

Vargas ajus

arece estable, pero recomendaría alguno

mano al pecho y dejó escapar un gemido ah

len

lado, el pánico se a

a? ¿Es tu

ó débilmente

opresión, como

atenderla, sacando un pequeño

spira hondo, es solo

a me había mostrado a mí, ni siquiera después del "accidente",

ruedas, observaba la escena

amente orquestada para manipular a Rodrig

upación de Rodrigo, la intervención de la

táculo que nece

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Regreso a Mi Hogar Verdadero
Regreso a Mi Hogar Verdadero
“Salí de ese laboratorio subterráneo, si es que a tres años de encierro se le puede llamar salir, arrastrando mis piernas inútiles, recordatorio constante de la crueldad de mi esposo, Rodrigo. El aire fresco, un lujo olvidado, golpeó mi rostro pálido y demacrado, contrastando con el resplandor de Elena, la supuesta "alma gemela" de Rodrigo, radiante a su lado mientras a mí la suciedad y la desnutrición me desfiguraban. Él, director millonario de "Innovaciones Globales", me miró con desdén gélido: "Sofía, le robaste a Elena el premio, casi la matas. Arrodíllate y pídele disculpas si quieres seguir siendo la señora de la Torre." Mi corazón, antes entregado, se encogió ante la burla velada de Elena, que actuaba la víctima perfecta. En mi mente, la voz del sistema, que me trajo aquí para conquistar a Rodrigo, sentenció: "Misión fallida, favorabilidad -100. ¿Desea renunciar y volver a casa?" Tres años encerrada, acusada de plagiar mi propio trabajo, incriminada en un accidente que yo previne, mis piernas rotas por su orden, mi hijo Carlitos envenenado con mentiras en mi contra, todo mientras Rodrigo creyó cada palabra de Elena, la verdadera manipuladora. La humillación, el dolor y la traición me abrumaban; no quedaba nada que salvar. "Sí", le susurré al sistema, "quiero volver a casa". Pero el destino, o la ironía, tenía otros planes. Justo cuando Rodrigo, impaciente por mi silencio, se acercaba para arrastrarme, mi cuerpo comenzó a desvanecerse en partículas de luz, dejándolo sumido en un pánico ciego. Me marché, desaparecí del mundo. Sin embargo, mi verdadero martirio estaba por revelarse. No regresé a casa, sino que mi conciencia fue lanzada a un vacío perturbador, donde descubrí la amarga verdad: Rodrigo no quería castigarme con el encierro, sino convertirme en el último sacrificio para Elena, su "alma gemela". Necesitaban un donante de corazón, y yo era la candidata perfecta, mi existencia, borrada, mi corazón, arrancado para su felicidad postiza. La cruelmente orquestada "enfermedad cardíaca" de Elena, la médica sobornada, todo un plan diabólico. La furia me invadió como nunca antes. ¿Sacrificar a la madre de su hijo por una mentira, por una mujer que no merecía vivir, y peor aún, manipular a mi propio hijo para odiarme? ¡Era insoportable! Pero justo cuando la jeringa sedante se acercaba, la voz desesperada de Carlitos irrumpió en la sala de operaciones: "¡PAPÁ, NO! ¡Leí su diario! ¡Elena es la mentirosa! ¡Ella lo planeó todo!" Rodrigo quedó paralizado al ver en la mano de nuestro hijo mi diario, la verdad expuesta. No importaba lo tarde que fuera, algo en mí renacería. Mi corazón se detuvo, pero una nueva misión me esperaba. El sistema me dio una opción: regresar y rectificar, salvar a Rodrigo de su oscuridad, y en el proceso, salvar también la vida de mi sobrina, quien en mi mundo original, se estaba muriendo. Tuve que aceptar, regresando no al vacío, sino al momento exacto en que mi vida se desmoronó, esta vez para cambiar mi destino y el de aquellos a quienes amo.”
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